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MANUEL MEJÍAS, Gerente de Serfunle.
León

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H oy, festividad de Todos los Santos, lo que queda es el mejor recuerdo de nuestros seres queridos. Pero no pod emos olvidar el día de su despedida. Un momento que sin duda marca la vida y trayectoria de muchas personas. Y por ello, el sector funerario español se ha ido modernizando y también sofisticando en los últimos años hasta convertirse hoy en día en una referencia en nuestro entorno europeo por los servicios y facilidades ofrecidos a las familias.

Por razones culturales e históricas, la aproximación a este sector y a la profesión funeraria ha estado rodeada de mitos y leyendas que poco favorecían su comprensión. Hoy sin duda la situación es diferente. La transparencia está siendo la clave y todos debemos reconocer la función social fundamental que tiene ante la pérdida de una persona. El profesional funerario es el principal valor diferencial de la atención en esos momentos. Se enfrenta diariamente a situaciones sensibles y delicadas dónde el factor psicológico juega un papel fundamental. Ellos están preparados para atender todo tipo de casos para que las familias se sientan algo más reconfortadas y que las gestiones y trámites administrativos no supongan un elemento más de angustia.

La profesionalización es un claro exponente y buena prueba de ello es que en España contamos con el primer Máster especializado en servicios funerarios que se organiza en Europa. Fusemba (Funeral Services Master in Business Administration), lo que es una muestra de la modernización y profesionalización de nuestros recursos humanos, de nuestra gestión.

Pero esta evolución ha estado marcada por la transformación que viene viviendo la sociedad española. Es cada vez más frecuente la realización de ceremonias funerarias de carácter civil o laico frente a las religiosas. En ellas, las familias homenajean a la persona difunta -independientemente de cualquier confesión-, basándose en su perfil y resaltando los aspectos más relevantes de su vida. Se ofrece a los familiares y amigos la posibilidad de enriquecerla con la lectura de poemas o textos relacionados con el difunto y la audición de música en directo.

Por otra parte, el importante cambio sociodemográfico también está contribuyendo a la transformación del sector funerario español. Entre otros factores, la inmigración ha supuesto la entrada y consolidación de nuevos ritos funerarios procedentes de otras religiones y credos. Y también ha convertido a la Península Ibérica en la cabecera de una nueva prestación de servicios internacionales orientados a la repatriación de los difuntos a sus países de origen, dónde quieren ser enterrados o incinerados según sus costumbres y cerca de sus familias y seres queridos. Precisamente, es la cremación el servicio que más ha crecido en los últimos años y que supone ya cerca del 30%. Pero el recuerdo de la persona y del momento de la despedida es lo que perdura.

Está aumentando significativamente la contratación de servicios musicales específicos para las ceremonias, y aquellos servicios orientados a mantener el recuerdo como la «Crónica de un adiós»», una semblanza biográfica del fallecido. La evolución y modernización del sector funerario español también es visible por su preocupación por la sostenibilidad del medio ambiente. Las familias son cada vez más conscientes del respeto al medio y consideran importante ser responsables desde la propia gestión de un fallecimiento.

Desde el sector funerario, se está fomentando el uso de féretros ecológicos, urnas biodegradables, trajes ecológicos, vehículos fúnebres híbridos y eléctricos en sus desplazamientos, un exhaustivo tratamiento y filtrado de gases de los centros de cremación y depositando, por ejemplo, las cenizas en jardines adhoc. Lógicamente la actual crisis económica que vivimos también afecta a este sector. Pero la viene combatiendo con un gran esfuerzo en innovación e inversión en servicios e instalaciones como ya viene realizando Mémora, afianzando su posición de liderazgo en la Península.

Servicios y productos innovadores como el Banco de Custodia del ADN para ofrecer un servicio de depósito o conservación de muestras de tejido de difuntos para la posible realización de análisis y pruebas genéticas son buena prueba de ello, junto a otra novedad, la de ofrecer diamantes como recuerdo obtenido a partir del carbono presente en las fibras capilares humanas. Con este escenario, a veces desconocido por la opinión pública, va siendo hora que se reconozca la realidad de este sector que camina, poco a poco hacia su completa liberalización. Es precisamente la competencia entre empresas funerarias la que está trayendo nuevos servicios y prestaciones pero también los mejores precios y una mejor calidad de servicio.

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España no sólo cuenta con los servicios funerarios más innovadores, vanguardistas y completos de Europa sino que tienen la mejor relación calidad/precio de nuestro entorno. A ello debemos sumar su amplia infraestructura funeraria con unos ochocientos tanatorios y unos doscientos crematorios, muy por encima de la media europea.