Otra semana negra para el carbón
El enésimo incumplimiento de las condiciones recogidas en el real decreto que regula la actividad -las térmicas deberían haber empezado a quemar carbón autóctono de reciente extracción la pasada madrugada, pero por sus chimeneas continúa sin salir humo- aboca a la minería a otra semana de incertidumbres y tensiones un mes después de que Europa diese el visto bueno al plan que debería dar garantías al sector hasta el 2014. La judicialización del decreto por parte de las eléctricas, interesadas en nutrirse de mineral de importación y amparadas en la exigencia de un mayor margen de tiempo para firmar los contratos de suministro con las mineras, supuso un inicial aplazamiento de la quema del carbón autóctono al menos hasta que mañana se pronuncie la Audiencia Nacional en relación con las medidas cautelares sobre las condiciones de aplicación, probablemente para concluir que la actividad se inicie como pronto la próxima semana. Ganan tiempo las eléctricas a la espera de que también se resuelva el recurso interpuesto ante el Tribunal Supremo. Lo ganan las eléctricas y lo pierden las mineras, asfixiadas por la falta de liquidez tras meses almacenando una producción que no consiguen facturar. Y, entre tanto, el Ministerio de Industria, responsable de la situación, sigue exhibiendo una tibieza realmente exasperante y una actitud sospechosamente complaciente con las eléctricas. Su titular, Miguel Sebastián, pasó hace unos días por primera vez por el Bierzo y lo hizo para pasar de la minería, sacar pecho por lo que no había sabido resolver, jalear a los trabajadores contra las empresas que plantean regulaciones de empleo porque no les queda más remedio y dar la callada por respuesta cuando se le pidió que explicase por qué su departamento tardó un mes en tramitar administrativamente el real decreto que, cumplido ese plazo, sigue sin aplicarse. No satisfecho con todo eso, ahora anuncia la creación a mediados de mes de una comisión que vigile el cumplimiento del Plan del Carbón, como si el carbón tuviese algún plan. Si eso es todo lo que se puede hacer, concluyamos que al menos sí ha conseguido lo que pretendía: tomarnos el pelo.