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PEDRO VICENTE
León

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N o todo iban a ser malas noticias económicas. Al día siguiente de que Zapat ero se diera por fin un baño de realidad y reconociera que tenemos crisis para largo, la Junta nos informaba del mas formidable de los negocios con que pudiera soñar Castilla y León. Con la módica inversión de un millón de euros vamos a obtener en el plazo de cuatro años un beneficio de 18. Y esto, según cuentan las crónicas, contemplando un escenario de «éxito medio», sin deslizarnos por ningún optimismo antropológico como el que venía aquejando a Zapatero.

El pelotazo no se lo apunta ninguna consejería de las consideradas inversoras ni tampoco alguna de esas sofisticadas empresas públicas que cuelgan del diezmado presupuesto autonómico. Para nada. Es una de las consejerías maría por excelencia, la de Cultura, la que ha descubierto el filón. El negocio no es otro que la presencia de Castilla y León en la Feria Internacional del Libro (FIL) que abre sus puertas el próximo fin de semana en Guadalajara (México). Castilla y León es la comunidad invitada de honor en esta edición y la Junta no ha querido desaprovechar la oportunidad. El eficiente equipo de María José Salgueiro ha dispuesto una insuperable embajada cultural. Junto a unos setenta escritores e intelectuales, una selecta representación teatral y musical completan la delegación. Y un stand de 1.700 metros cuadrados servirá de escaparate de nuestro gran potencial cultural y turístico. Todo ello sólo nos costará un millón de euros.

La inversión difícilmente podría ser más rentable. Según el estudio dado a conocer por la consejería, ello generará a Castilla y León ese beneficio de 18 millones de euros señalado al principio. Cerca de tres millones se atribuyen al concepto denominado «publicidad inducida». El resto, serán las «plusvalías» que obtendrán distintos sectores gracias a esta presencia en ese escaparate mexicano. Las editoriales de la comunidad aumentarán sus ventas en un veinticinco por ciento, con lo que incrementarán su facturación en tres millones de euros. Mucho mayor será aún el benéfico efecto sobre el sufrido colectivo profesional dedicado al teatro: su actividad crecerá en un cincuenta por ciento, con un retorno cuantificado en 1,3 millones de euros.

El número de turistas extranjeros que visitan Castilla y León crecerá en un quince por ciento gracias a este evento y otro sector especialmente beneficiado serán los bodegueros, que aumentarán sus exportaciones en un ocho por ciento, generando un retorno de 2,5 millones de euros. ¿Hay quien dé más? Los que pudieran pensar que, en plena crisis, este despliegue cultural de Castilla y León en la FIL de México tenía visos de dispendio, estaban profundamente equivocados. Desconocían que constituye el negocio del siglo.

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