Publicado por
VICENTE PUEYO
León

Creado:

Actualizado:

El alcalde de León, experto en passing shots (esa jugada que deja al contrincante mirando al tendido con cara de jili), aprovechó la conmemoración de los 32 años de la Constitución para continuar en su proceso de abducción del leonesismo. Pidió, al final de sus bien medidas palabras, que nadie buscase la polémica pero el respetable saber leer bien las jugadas. «León -dijo el crack del consistorio- debe ser reconocido como territorio propio» y echó mano del Estatuto de Autonomía para avalar esa afirmación que, su entender, debe implicar el reconocim iento de sus peculiaridades. Pero, ojo al hábil liftado, momentos antes había reconocido la dificultad «de dar marcha atrás» en las decisiones «más o menos acertadas» adoptadas en su día por lo que nos quedamos sin saber muy bien en qué puede quedar, en la praxis política, eso del reconocimiento debido y, en especial, eso del «territorio propio» que para nada se atisba en el Estatuto.

El sueño de quienes, en su día, vieron en un Estado autonómico aún en ciernes la oportunidad de traducir en texto legal el legado histórico -que nadie puede negar o disminuir- del antiguo Reino de León, se esfumó, y bien lo sabe Rodolfo Martín Villa, presente en el mismo acto, desde el momento en el que las razones de Estado se impusieron al clamor del sentimiento popular: Castilla y León iba a ser ese centro gordo -más por su extensión que por su fuerza real- que se precisaba en el nuevo juego de equilibrios que se abría y en el que las fuerzas centrífugas de la periferia imponían su vigor y dinamismo con el banderín de enganche de la lengua.

El alcalde puede seguir con passing shots o jugando de bolea pero las cosas son así y aunque todo es mudable en política, como lo es en toda obra humana, una cosa son los interesados juegos florales y otra la determinación de poner todo patas arriba. Y es evidente que el crack no pasará del amago pues esa es una de las jugadas claves de aquí a las elecciones: recoger los restos del cautivo, desarmado y desorientado ejército leonesista que tiene entre sus filas a sus principales enemigos. A medida que el leonesismo ha ido perdiendo su carácter de molesta y tesonera -˜mosca cojonera-™ ha ido desfigurando su razón de ser. Y, o se produce un trueque milagroso que obligará a tragarse letra a letra esta columna, o la próxima cita electoral va a ser muy dura para quienes se cobijan bajo la bandera púrpura. Y al final del partido habrá abrazos de cortesía pero unos sonreirán más que otros.

Cargando contenidos...