HISTORIAS DEL REINO
Elecciones 2011
D esde la hermana Asturias nos llegan aires de guerra civil entre Álvarez Cascos y los oficialistas. No deja de tener su mucho de razón el ex ministro de Aznar, que ha gritado a los cuatro vientos, desde su Covadonga particular, que si Rajoy es un blando, que si su problema fue fiarse de él, que si espera sentado el «tsunami de los votos». Vaya pesca la de Rajoy, a los ojos de Cascos, que le recuerda cada hora el viejo refrán norteño de que quien quiera peces que se moje el culo. Y España, con perdón de los portugueses, es Península, osea que sobran las costas por doquier. El 2011 traerá un nuevo Pelayo al norte de la Cantábrica, y como los leoneses somos astures al fin, hermanos de reino y alegrías antiguas, seguro que el tsunami Cascos saltará la barrera montañosa e inundará con parte de sus aguas esta provincia, pues son muchos los votantes del PP, la inmensa mayoría, los que, a estas horas, están hartos de tanto sin vivir en cuanto al nombre del candidato por León. Que si Vallejo no, que si García Prieto tampoco, aunque ambos arrasarían según ciertas encuestas. Restan algunos nombres por barajar. ¿Silván? ¿Gutiérrez? ¿Aznar? ¿Gavilanes? ¿Cayón? ¿Carrasco?
Si utilizamos el principio cazurrín de sospechar de todo lo que quiera Valladolid, Silván debería quedarse donde está, pues son los pucelanos del lado oscuro de la fuerza los que buscan largarlo de allí y traérnoslo para estos lares, so excusas diversas. Pensarán los De la Riva´s boys que así chinchan por partida doble, que lanzan fuera de la gatera del poder a un incómodo leonés con buena prensa en las nueve provincias y con cintura política probada y sobrada. Quédese por tanto Silván en Valladolid, pues sobran buenas razones, ya que si el propio presidente Herrera le quiere a su lado, ¿quiénes son los demás para cuestionar sus decisiones?
Resta, pues, la propuesta por León. Y digo yo, ¿tan complicado sería someter varios nombres a la aprobación de las bases? ¿Tan difícil permitir en León que junto con el candidato a lo Trinidad Jiménez surja la posibilidad de optar por un Tomás Gómez? ¿Tan complejo es para el PP, el PSOE o la UPL construir unas listas a las Cortes, a las municipales, al Parlamento o Senado sobre los deseos de los propios votantes y la ciudadanía? ¿De qué tienen miedo?
Afirmaba González Pons que el problema no es qué hacer con España, sino que sobran los malos políticos. ¡Ostras! ¡El Nobel para don Esteban! Efectivamente sobran los que han hecho de esa opción su carrera personal, los que nunca han doblado el espinazo en otra labor salvo el serpenteante camino a la poltrona, los asesores oficiales, las nueras, maridos y yernos colocados a dedo, los pelotas, los trepas, las Visas oro, los que nunca ganarían unas elecciones si se presentaran con su propio nombre y no bajo unas siglas. Faltan democracia interna, nombres nuevos que ilusionen, regeneración, esperanza. Como dice Cascos: quien quiera peces-¦