Y ahora... los almacenistas
Y ahora los almacenistas de la construcción. Un sector que en los años de la abundancia iba viento en popa, con obra pública abundante y con los pisos creciendo como setas por todo el territorio provincial y nacional, está atravesando horas muy bajas. La drástica caída de la facturación, que se cifra en un 40 por ciento, ha obligado a la asociación provincial que aglutina a los profesionales de este sector en León (Almaco) a plantear la posibilidad de iniciar de forma inmediata un ERE que afectaría a más de 600 trabajadores. Con la provincia sembrada de expedientes de regulación, en particular en el lacerado sector minero, estas noticias no contribuyen precisamente a despejar el horizonte sino a traer más nubarrones sobre el ya más que plomizo cielo de la economía provincial.
La fuerte caída de la demanda, la merma en los márgenes comerciales, y la creciente morosidad, que se ha visto agravada, -como ayer pusieron de relieve los almacenistas-, por los incumplimientos de los plazos por parte de las administraciones públicas explican el nerviosismo del sector que está buscando salidas a la desesperada.
Los almacenistas se han visto arrastrados por la fuerte corriente de una crisis vinculada al parón del sector inmobiliario y que ha alcanzado también a un gran número de empresas de maderas, de yesos, de cementos, de mármoles y granitos, de materiales de aislamientos y revestimientos, construcciones metálicas... Y también a profesionales como arquitectos, aparejadores, delineantes y un largo etcétera.
También es cierto que, como ha ocurrido en otros sectores, quizá los años de bonanza condujeron a planteamientos acomodaticios que adolecían de audacia y de capacidad de innovación. Desde hace algunos años se venía alertando de la necesidad de innovar y enfocar la venta al multiproducto para competir mejor con las multinacionales que han irrumpido en el sector y han troceado una tarta cada vez más pequeña. Está claro que 2011 no perdona y todavía no ha enseñado todas sus garras.