Publicado por
León

Creado:

Actualizado:

A mí las cuestiones estéticas me importan un cuerno, vaya. Pero es verdad que la progresía pseudocultureta que siempre ha abominado de la faz casposa de este país debe estar que trina. El mondadientes es mucho más sano que el pitillo, pero hasta los bares de diseño comienzan a poblarse ahora de paisanos con la elegante imagen del palillo entre los dientes como sustitutivo del cigarrete. Tonterías. Nimiedades comparadas, sin embargo, con esa restauración del landismo crudo que nos promete el cenizo de Paul Krugman.

Krugman es probable que no conozca a Alfredo Landa y mucho menos una de sus obras cinematográficas cumbre, precursora del hoy conocido como efecto llamada. Me refiero a la celebrada «Vente a Alemania Pepe». Pero lo cierto es que el economista norteamericano cree que España está condenada a regresar al éxodo de los 60 para que sus ciudadanos encuentren un puesto de trabajo por el mundo. Lo que sazona otro de los apocalípticos economistas que predijeron lo que ahora está aconteciendo, el vividor Nuriel Roubini, con una satánica profecía: «¡Que España se prepare para el dolor!».

El mal rollo de ambos coincide, sin embargo, con el propósito del Gobierno alemán de convertirnos a españoles y portugueses en los nuevos africanos digitales. Merkel cree que somos la mano de obra ideal para cubrir los entre 500.000 y 800.000 empleos cualificados que Alemania necesitará para cubrir la demanda de sus sectores en crecimiento. La oferta llegará tarde para los miles de mineros de nuestras cuencas, que no saben más que picar, condenados al paro por la política energética errática y desequilibrada de este Gobierno como epítome de aznaristas y felipistas. Pero al menos sus hijos, nuestros hijos, muchísimo más preparados, tendrán una oportunidad a costa de volver a hacer las maletas. En veinte o treinta años quizás contemplemos en el Bierzo o en Laciana lo que ya vivimos tres décadas atrás, la efímera y dolorosa escena de la despedida veraniega de nuestros vástagos emigrados y de nuestros rubicundos nietos teutones. Ojalá los maleficios de Krugman y Roubini no se cumplan. Pero resulta paradójico que esta misma semana la propia Unión Europea haya elegido Hamburgo como sede de la nueva fundación de la UE para Latinoamérica y el Caribe.

Cargando contenidos...