El conservatorio de nunca empezar
La crisis es una realidad, desde luego. Pero también es un rompeolas en el que se esconde la falta de eficacia de las instituciones. Con el conservatorio de León está ocurriendo algo de eso. El consejero de Educación, Juan José Mateos, reconoció ayer que el conservatorio de música de León -también el de Zamora- «tendrá que esperar» hasta que amaine el temporal económico. O sea, tendrá que esperar... más; porque esperar lleva esperando desde que, en septiembre del 2007, la Junta asumió la competencia de los conservatorios de música en la Comisión Mixta de Transferencias del Pacto Local. Ya ha llovido desde entonces sin que, hasta el momento, el proyecto esté empedrado de otra cosa que de buenas intenciones. Es cierto que la Junta se ha comprometido con la Diputación a correr con todos los gastos que genere la sede actual hasta que no se disponga del nuevo centro. Tampoco cabe dudar del interés de la Consejería para materializar este proyecto pero ya es tiempo de pasar del compromiso a la acción.
Porque la realidad es que ni el Ayuntamiento de León ni la Junta acaban de hincarle el diente al proyecto y parece que estén jugando, desde hace tiempo, a un estéril toma y daca. La parcela en la que está previsto levantar el nuevo conservatorio (frente al centro de salud de La Palomera) sigue siendo el campo de una batalla inacabada. Cedido gratuitamente en junio del 2008 por el Ayuntamiento, la Consejería mantiene que el terreno está lastrado por problemas administrativos que no está dispuesta a asumir. Léase, la urbanización del viario público, suministro eléctrico adecuado y la necesidad de acometer catas arqueológicas en tanto que la parcela está situada en terrenos de una necrópolis romana. Nada, en todo caso, que justifique una paralización tan larga. Nada que no pueda solucionarse con voluntad política y con la exigible eficacia en la gestión administrativa.
León se merece un conservatorio moderno y bien dotado. Y se lo merece, y lo necesita, desde hace mucho tiempo. El problema no es de ahora. Esta es una asignatura pendiente que debe ser aprobada de una vez.