EDITORIAL
Puente de Villafranca: condenados a entenderse
Condenados a entenderse. Así están los responsables del Ayuntamiento de Villafranca del Bierzo y los técnicos de Patrimonio enfrentados por las diferencias a la hora de solucionar un problema que preocupa a los villafranquinos desde hace tiempo: la inseguridad del puente sobre el Burbia. Construido en el siglo XVIII el puente posee un evidente valor arquitectónico, más si cabe en una villa que atesora un rico y hermoso patrimonio monumental que obliga a extremar la atención sobre estos asuntos. Así lo ha hecho la Comisión de Patrimonio que ha frenado las propuestas presentadas por el Ayuntamiento para solventar el problema. Sin duda tiene sus argumentos la Comisión al expresar sus reparos pero nadie podrá negar que los objetivos y planteamientos municipales no son razonables y sensatos. En este puente, único acceso a la N-VI junto con la calle del Agua, se han producido numerosos accidentes en los últimos años, algunos de ellos mortales. El alcalde no quiere más y va a por todas: para él la seguridad está en este caso claramente por encima de las cortapisas patrimoniales. Lejos de ser anecdótico, el caso ilustra sobre la necesidad de buscar soluciones flexibles y sensatas en esta materia. En este caso las prioridades parecen claras y la solución técnica aparece como secundaria. Lo dicho: obligados a entenderse.