EDITORIAL
El Plan de I+D+i no frena la fuga de cerebros
La Universidad de León cuenta en estos momentos con 705 científicos y 108 grupos de investigación, que no han logrado frenar la marcha de las nuevas hornadas de doctores en investigación. No es un mal que sólo se viva en la Universidad leonesa, es cierto, pero no lo es menos que quizás aquí, por las carencias que sufre la provincia en la práctica totalidad de los sectores económicos, se hace aún más patente. La institución universitaria debe ser uno de los valores, sino el principal punto de apoyo, sobre el que se tiene que asentar la recuperación económica del país. Hace poco se conocieron las nuevas peticiones de titulación que reclama la Universidad leonesa para el próximo año: Medicina, Telecomunicaciones y Criminología. A las tres les une la misma característica: una parte fundamental de su temario radica en la investigación y en la formación de investigadores, algo de lo que según los últimos informes se carece en la actualidad. Esto demuestra lo acertada de la petición por parte de la Universidad y no se entendería que, en este momento, se negaran unas titulaciones que, además, se han demostrado necesarias. El propio presidente de HP España, José Antonio de Paz, se sumó a la petición del rector José Ángel Hermida y también reclama Telecomunciaciones para León.
La realidad es que los doctores se van al extranjero con su título debajo del brazo, bien para buscar las oportunidades que aquí no tienen o bien para acabar de formarse durante dos o tres años, principalmente en el norte de Europa, Italia, Francia, Brasil y Estados Unidos. Una vez allí ya no regresan. Son muchos los programas que se han puesto en marcha por parte del Gobierno como el Plan Nacional de I+D+i 2008-2011 u otros, como el Juan de la Cierva, Ramón y Cajal y Torres Quevedo, para tratar de repatriar investigadores y evitar la fuga de cerebros. Ninguno ha funcionado y apenas el 20%, a nivel nacional, y el 5%, en el caso de Castilla y León, de los investigadores optaron por regresar a España. Está claro que España produce investigadores, pero no les da oportunidades para desarrollar su trabajo. Es hora ya de poner en marcha verdaderos planes que eviten la fuga de cerebros.