EL GALLO
¿Cogerán el relevo los empresarios?
La ciudad vive una primavera inusualmente pródiga en obras públicas. Sin duda la proximidad de las elecciones tiene efectos taumatúrgicos. Sólo así se explica esa vorágine que se aprecia en las obras de acondicionamiento del río Bernesga, que van a toda máquina, o en la imparable actividad de las obras de la prolongación de Ordoño que tiene una creciente clientela mayoritariamente jubilada. Florecen en las improvisadas tribunas de los desocupados mirones todo tipo de comentarios técnicos y políticos. Ese es un deporte nacional. Pero hay en todas estas iniciativas un denominador común: todas son impulsadas y sostenidas con dinero público. Cabe preguntarse si no es tiempo de que esos empresarios que parecen profesionales del lamento recojan el testigo y bajen a la arena de las iniciativas privadas. Ni los israelitas pudieron vivir siempre del maná.