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León

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Hasta seis expedientes de ruina aglutina la casona de dos plantas de la calle Dámaso Merino, que ayer se vino abajo en su mayor parte. Unos expediente que, a la vista está, no han servido para que alguien tomara cartas en el asunto y evitara su derrumbe definitivo, con el consiguiente riesgo para los viandantes. Y es que pese a que cuando se produjo la caída de parte del edificio la calle estaba acordonada, apenas cinco minutos antes todavían pasaban peatones por Dámaso Merino y, a todos, les llamaba la atención la enorme barriga que le había salido en la fachada a la vivienda, preludio sin duda de lo que después fue su derrumbamiento posterior sin control alguno.

La culpa, según indica la nota oficial emitida desde el Ayuntamiento de León, la han tenido las intensas lluvias de los últimos días, algo que seguro es cierto, pero no lo es menos la falta de previsión ante un edificio que estaba catalogado en ruina dentro del Plan Especial de la Ciudad Antigua y sobre el que se supone debía existir una vigilancia especial que, según la nota oficial, ya se habían realizado para comprobar si el propietario había llevado a cabo los trabajos necesarios para su mantenimiento. Unos trabajos que, a la vista está, o no se han hecho bien o no han conseguido cometido: evitar el derrumbe de una gran parte del edificio.

Lo que no puede suceder es que tengan que ser los vecinos de la zona quienes alerten del grave riesgo de derrumbe de un edificio. Una alerta que, evidentemente, llegó minutos antes de que se produjera su caída con el riesgo que ello supone, sobre todo en una zona como el casco histórico de la ciudad, que en estos días está más concurrido que nunca.

Así las cosas se impone, y el Ayuntamiento de León en este caso debe ser diligente, una inspección exhaustiva de todos los edificios que estén catalogados en ruinas en la capital leonesa para evitar, en el futuro, situaciones como la vivida ayer en la calle Dámaso Merino. Porque los edificios no se caen de una hora para otra, ni de un día para otro. El deterioro es constante y manifiesto.

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