Publicado por
José Luis Gavilanes Laso. Escritor
León

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Comúnmente se centra en lo cuantitativo la perplejidad sobre los resultados de los últimos comicios municipales y autonómicos en León capital. El partido ganador ha tenido más votos que los soñados por sus propios augures (2.460 a mayores de las municipales del 2007 y dos diputados más en las autonómicas), frente a la debacle socialista (11.500 votos menos que en 2007). Pero, para quien suscribe, la perplejidad es más de orden cualitativo. Si se ha de castigar a los distintos gobiernos por su mala gestión, el voto de los leoneses ha sancionado duramente al municipal gobierno socialista como acreedor de culpas propias y ajenas, y al de la UPL como cómplice (3.310 votos menos que en 2007). Teniendo en cuenta que la situación económica y política actual es muy grave, no se ha considerado que la mayoría de las competencias de gobierno que inciden sobre el ciudadano (sanidad, políticas activas de empleo, enseñanza, vivienda) están transferidas a las comunidades autónomas. Esto quiere decir que haciendo recaer toda la responsabilidad de los males únicamente en el color político del Gobierno de la nación y del propio Ayuntamiento, la ciudadanía no ha sido ecuánime en su decisión. Porque, objetivamente, en cada una de las cuatro gestiones (nacional, autonómica, municipal y provincial) ha habido sombras y luces a lo largo de los últimos cuatro años. Pero da la impresión que no uno sino diez pasos a nivel eliminados después de más de un siglo de esperas y desesperos no hubieran alterado un ápice el desfavorable escrutinio municipal obtenido por PSOE en el beneficiado barrio del Crucero. Ni tampoco en el autonómico hubiera mermado votos al PP que el coste de la inspección técnica de vehículos en Castilla y León, en vez de ser el doble que en Asturias y el segundo más caro de España, fuese el triple y primero, respectivamente, con huelga del personal incluida.

Pero con vistas al futuro, el resultado tan favorable en León a los intereses del PP puede ser muy -positivo- para la ciudad. En el caso de que hubiera triunfado el PSOE en las municipales, ¿nos imaginamos cuál habría sido el porvenir de los leoneses capitalinos a partir de los diez próximos meses, en una solitaria ciudad gobernada por socialistas, con un Gobierno central, autonómico y provincial en manos del PP? Aquí no llegarían ni las migajas, máxime cuando ha habido tanta quejumbre envidiosa de la UPV (Unión del Pueblo Vallisoletano) -partido virtual comandado por el señor León de la Riva con apoyo del León de la -quinta columna- por las prebendas zapateriles hacia este último. ¡Que ahora os vais a enterar pese a la sonrisa cálida del señor Silván!

A la vista de lo expuesto, no me resisto a transcribir seguidamente una letanía inédita de versos irónicamente decadentes de Gavilaso de León, sugerida a raíz de los comicios. «¿De qué te vale, León, primera constitución, lengua, nación, regia silla, si te han ligado a Castilla sin consultar tu opinión? ¿De qué te vale, León, que te aplaudan como hecho tener con Castilla unión, si esta copulación no te deja satisfecho? ¿De qué te vale, León, un evento a festejar, si en abril y sin respuesta te han impuesto como fiesta lo que pasó en Villalar? ¿De qué te vale, León, el Torío y el Bernesga y una pulcra catedral, si han puesto tu capital a la orilla del Pisuerga? ¿De qué te vale, León, que digan que es cosa seria a lo que esto ha llegado, si ahora está comandado por charlatanes de feria? ¿De qué te vale, León, pretender la ligazón con Salamanca y Zamora, si ni una ni otra añora semejante conjunción? ¿De qué te vale, León, de asturiano ser pariente, si al llegar la autonomía no quiso tu compañía por quererla independiente? ¿De qué te vale, León, tener minas de carbón, si por voltios de codicia tu dulce hermana Galicia impide su combustión? ¿De qué te vale, León, haberle rendido culto a un sentimiento ofendido, si devenido en partido ya es cadáver insepulto? ¿De qué te vale, León, presumir de un aeropuerto, si ni poniendo señuelos a tus pistas vienen vuelos por haber nacido muerto? ¿De qué te vale, León, lucir estadio excelente, si tu pobre Cultural, por gestionarla tan mal, está de cuerpo presente? ¿De qué te vale, León, palacio de exposiciones, de simposios y congresos, si ni con pingües ingresos cubrirás las inversiones? ¿De qué te vale, León, que del campo, el porvenir, esté en la cooperativa, si en la vida asociativa te fastidia convivir? ¿De qué te vale, León, contar con un gran emporio de mozos profesionales, si por éxodo a raudales sólo queda vejestorio? ¿De qué te vale, León, afamados escritores de novela y de poesía, si es muy cierto que hoy en día aquí no tienen lectores? ¿De qué te vale, León, cuna de egregios autores que emigraron mundo afuera, si por irse de tu vera, desprecias por desertores? ¿De qué te vale, León, tantas santas cofradías con sus bandas musicales, si más suenan literales blasfemias todos los días? ¿De qué te vale, León, el que cuentes a porrillo con grandes grupos corales, si en voces fundamentales sólo se escucha a los grillos? ¿De qué te vale, León, tribunos clarividentes, si es por costumbre obviedad que cuando dicen -verdad- con ella a menudo mienten? ¿De qué te vale, León, tener asaz gobernantes que fueron antes paletos, si después de analfabetos no han pasado de ignorantes? ¿De qué te vale, León, tener políticos de esos que apenas saben de nada, si es harta perogrullada que tampoco saben eso? ¿De qué te vale, León, criticar a tu paisano, el corrupto y arribista, si figura en cualquier lista y lo vota el ciudadano? ¿De qué te vale, León, que te encarezcan, mi bien, lo mucho que has avanzado, si mirando te has quedado como las vacas al tren? ¿De qué te vale, León, tanto dinero en tu Caja, si por tanto desafuero, unieron a Caja Duero y ahora lo rige Unicaja? ¿De qué te vale León tener tanto inteligente de Trabadelo a Riaño, si cuando oyen -rebaño- creen que es baño muy frecuente y el colmo decir que -escaño- es el del agua corriente? ¡Ay, León, venga a nosotros tu reino! A inculcarnos la alegría y así salir del averno y arbitraria anomalía que por Junta de gobierno es la -nuestra- autonomía, siendo -suya-, todavía».

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