Desempleo: una generación perdida
Un exhaustivo reportaje que hoy publica este periódico sobre la situación laboral en la provincia revela que la crisis ha destruido casi 15.500 empleos en la provincia y que, al margen de los efectos por comarcas, la mitad de los casi cuarenta mil parados leoneses -”nueve mil hombres y diez mil mujeres-” tienen entre 25 y 40 años. O peor aún: el 64% de los desempleados tienen menos de 44 años.
La situación no es muy distinta de la que reflejan las encuestas a nivel nacional. Pero lo peor no es lo que hay, es lo que queda. Hace sólo unos cuantos días un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico venía a advertir de que España no recuperará los niveles de paro de 2007 hasta el año 2026. Es decir, tardaremos quince años en volver al 9% de paro, que es una cifra inasumible para una economía social. Ese 64% de desolados entre los 40.000 leoneses al sol, unidos al desalentador horizonte temporal, a la precariedad en el empleo y la falta de futuro de los jóvenes supone que vamos a perder productivamente a una generación completa, que muchos jóvenes que hoy tienen veinte o veinticinco años no van a encontrar trabajo hasta el 2025, lo que significa que si tienen alguna oportunidad será cuando cuenten más de cuarenta años y ya estén prácticamente fuera del mercado laboral para siempre.
En su última visita a España, Merkel ofreció el modelo alemán de formación que, en un nuevo modelo de relación FP-universidad-empresa, permite a ese país no sólo tener una de las tasas de paro juvenil más bajas del mundo sino demandar miles de profesionales cualificados de otros países. Muchos respondieron a la llamada cuando lo interesante hubiera sido que se quedaran aquí. Quizá fuera posible si copiásemos lo que ya está inventado allí. Tenemos la generación más preparada de la historia y un índice de estudiantes universitarios al nivel de cualquier país europeo, pero la Formación Profesional sigue siendo una asignatura pendiente. Invertimos cantidades ingentes en formar a los jóvenes y luego tiramos a la basura esa inversión y creamos un ejército de cabreados sin futuro.