PANORAMA
Es política
R ubalcaba estrenó el sábado su candidatura con un buen discurso programático, quizá demasiado denso para resultar todo lo emotivo y seductor que parecía necesario. Hizo en primer lugar un plausible elogio de la política y de la democracia: frente a la arrogancia imperativa de los mercados, sólo la política puede redimirnos. Y, en segundo lugar, ha tratado de recuperar el marco ideológico de centro-izquierda: lucha frontal contra los paraísos fiscales, tasa sobre las transacciones financieras, retorno a un impuesto sobre el patrimonio que no castigue a las clases medias, aplicación de una parte del beneficio de las instituciones de crédito a la creación de empleo, negación absoluta del copago o de la privatización de la sanidad Pero aunque el mensaje ha intentado claramente reconciliarse con las bases, tampoco ha incurrido en excesos radicales. No se trataría de predicar más Estado sino un mejor cumplimiento de las funciones de supervisión y control. En el terreno de la corrupción derivada del urbanismo, que ha utilizado como ejemplo, no habría que reducir las competencias autonómicas o municipales sino «compartir controles eficaces» entre las distintas administraciones para conseguir la plena transparencia
Los cuatro grandes ejes del discurso han sido la creación de empleo, una economía sana y competitiva, el refuerzo del estado de bienestar y los cambios en la política. Con respecto a esto último, Rubalcaba ha encarado con realismo y el énfasis que merece la crítica que ha recibido el sistema de parte del movimiento del 15-M. El candidato socialista ha reconocido que en la actual sociedad de la información no es sensato pensar que la única participación de la ciudadanía en lo público puede ser el voto cada cuatro años; que los políticos no deberían confundir su propio mundo con el de los ciudadanos; y que la política no puede ser fuente de problemas sino de soluciones.
Nada está escrito ni decidido, dijo al final Rubalcaba para animar a los suyos, pero la propia declaración reconoce tácitamente que la dificultad de vencer en las elecciones generales es casi insuperable. Rubalcaba demostró hoy que tiene el Estado en la cabeza y que muy probablemente sea el político mejor dotado intelectualmente de este país. Sin embargo, después de las grandes adversidades que hemos vivido todos en la actual legislatura que toca a su fin, éste no será el único factor que ponderen los ciudadanos a la hora de emitir su voto. De cualquier modo, es evidente que Rubalcaba y su partido no van a arrojar la toalla antes de tiempo y que habrá sin duda encendida competición. Una competición en la que Rajoy y su equipo deberán esmerarse si no quieren dejar espacio a las sorpresas.