Publicado por
manuel alcántara
León

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N os han dado una consigna clarísi ma a los náufragos: tenemos que rescatar con vida a los países que ya se han ahogado. El capitán piloto del Banco Central Europeo, Jean Claude Trichet, defiende la moneda europea para que no se hunda por su propio peso. Todo lo que tiramos, «como un anillo al agua», nos lo tenemos que meter por semejante sitio. Se acabaron definitivamente las balaceras internas y empieza el tiroteo de verdad, que es el que siempre hace blanco en los mismos

Para blindar al euro hay que proteger a los que tienen muchos, no a los que custodiamos algunos en huchas de barro con insaciables rendijas. De ahí que se pida un Ministerio de Finanzas para blindarlo. A quienes tienen unas únicas monedas, se les solicita que defiendan la moneda única. ¿Cuántas habrán pasado por mis pecadoras manos, que jamás pecaron de avaricia, desde que era un niño desnutrido en la posguerra, rodeado de niños hambrientos? Quienes discutan sobre tiempos peores, para ellos la perra gorda. Las metíamos en la vía del tranvía para que, una vez laminadas e inutilizadas, pareciera que eran mayores en capacidad adquisitiva.

Después llegó el llamado «cuproníquel», que tenía un agujero central. El famoso real. Pesetas de papel, que manejábamos magistralmente cuando el señor Trichet no jugaba ningún papel en la Unión Europea, pero que nos servían para entrar en los cines de barrio

La íntima numismática que se refugia en nuestros bolsillos corre ahora evidente peligro y hay que salvar al euro, esa estafa imprescindible. Agrupémonos todos en la lucha bursátil final. ¿Qué sería de los que tienen muchos si no les echáramos una mano los que todavía contamos con algunos todos los meses? Hay que ayudarles, no sea que llegue el momento en el que no puedan prestarnos algunos, con todos los admitidos reglamentos de la usura. Mientras más apurados estén más interés mostrarán por sacarnos de apuros. El euro, que acaba de ser calificado de puto por doña Esperanza Aguirre, en un involuntario alarde de sinceridad, lo va a pasar realmente mal, si es que finalmente consigue pasar por esta difícil prueba.

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