EDITORIAL
El ejemplo de Fresno
Se cultiva desde hace cientos de años y hay documentación abundante acerca de las excelencias del pimiento de Fresno de la Vega, de sus cualidades culinarias y su inconfundible sabor. Y es, además, una industria en marcha, motor de una economía que ha confiado en su huerta y ejemplo de desarrollo con productos de la zona. Hace bien la provincia en mirarse en la Feria del Pimiento que cada año organiza el Ayuntamiento de Fresno, inicialmente una cita agrícola que ha terminado por convertirse en un gran mercado de los mejores productos leoneses. De la importancia de la feria dan fe las cifras: casi la mitad de las ventas de todo el año se genera en este fin de semana. Y no sólo eso, el pimiento de cuatro morros y casi un kilo de peso es ya imprescindible en la gran cocina leonesa, que tiene renombre internacional.
La vega regada por el Esla ha renovado y modernizado su sistema de producción pero manteniendo el carácter tradicional del cultivo, incluida la preparación del semillero o la recogida manual dada la fragilidad del producto. Avalado por el marchamo de calidad de la IGP, el pimiento se ha convertido en el eje de la economía de la zona y en él confían decenas de productores. Un sector, el agroalimentario, cuya pujanza está desplazando ya en León a otros sectores económicos.