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León

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Llegó a ser la empresa más importante de la provincia en lo que a número de empleados se refiere. Más de 1.200 trabajadores poblaron en sus mejores años la planta de LM en Ponferrada. Ahora, once años después de su apertura en El Bierzo, la fábrica de palas eólicas anuncia su marcha para septiembre del 2012. La crisis del sector eólico, agravada por la más acuciante económica, ha frenado los pedidos, al menos en eso se excuda la empresa para justificar su marcha. Una empresa que, dicho sea de paso, acostumbra a dar la callada por respuesta y no explica con claridad cuáles son los motivos reales que justifiquen un cierre que dejará en la calle a 305 trabajadores, que son lo que aún hoy mantiene la industria berciana. El anuncio, hecho a través del sindicato UGT, se produce justo después de que la Junta exigiera a la dirección de LM un plan de viabilidad, que garantice el futuro de la planta, lo que sin duda es un claro desafío por parte de una industria que, en los últimos años, ha sido noticia por los continuos Expedientes de Regulación de Empleo (ERE) a los que ha sometido a sus empleados.

Poco o nada se ha sabido sobre qué se estaba haciendo para tratar de revertir una situación que evitara lo que ahora parece va a producirse. El anuncio de cierre significa una bofetada a la economía del Bierzo y del conjunto de la provincia y evidencia la falta de interés por parte de los que dirigen los designios de LM para tratar de salvar la fábrica y mantener el empleo. Una empresa que si bien ha generado riqueza durante estos años, no es menos cierto que se ha beneficiado de las cuantiosas ayudas que ha recibido de las administraciones central y autonómica. Unas administraciones que ahora no pueden quedarse de brazos cruzados y deben tratar de evitar este cierre, que tiene poca justificación si se tiene en cuenta que se hace para derivar la producción a la planta de Castellón, la única que mantendría en España y mucho más pequeña que la de La Llanada. Gobierno central y Junta deben ir de la mano para frenar un desafío que pone en jaque el futuro económico no sólo de 305 familias, sino de toda una comarca.

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