Diario de León
Publicado por
FELIPE RAMOS
León

Creado:

Actualizado:

Corría el año 2000, era febrero, más concretamente lunes, día 7, y el PP se disponía a dar el pistoletazo de salida a su precampaña electoral. El lugar elegido: el frío pabellón del polígono X. Fue allí, ante 5.000 acólitos de la época cuando el entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, habló de un acuerdo entre Casa, la alemana Desa y la francesa Aeroespacial y dijo: «Gracias a este acuerdo, España acogerá la escuela por la que deberán pasar todos los pilotos de la Defensa europea, y haré todo lo posible para que esa escuela esté aquí, en León, y hablo de empleo, de investigación y de desarrollo». La ‘cla’ que le acompañaba entonces aplaudió a rabiar. Vítores de presidente, presidente. El fervor popular corrió por doquier, tanto que algún avispado alcalde y diputado eterno del Páramo habló a las claras de matrimonios entre leonesas y pilotos. Acababa de nacer la Escuela de Pilotos.

Pasaron los años y el famoso Eurofighter voló, pero lo hizo desde Getafe, Talavera la Real e, incluso, Morón, pero por León ni se le vio ni se le verá. Las mujeres se casaron, sí, pero no con pilotos, al menos con los del prometido Eurofighter. Once años después nadie en el PP osa tan siquiera mentar la bicha. ¿Nadie? Sí, un concejal de nuevo cuño, Ángel Villa, que entre partido y partido de golf se pasa por el Ayuntamiento y que sólo ha tardado más de 100 días en dar su primera rueda de prensa para decir que hay una empresa, de la que no dice su nombre, con la que mantiene contactos, aunque no aclara a qué nivel, que quiere instalar una escuela de pilotos en León, tampoco tiene claro dónde, pero todos tranquilos porque dice el concejal que sitio es lo que sobra. Y ahí se quedó tan campante. Casi tanto como el ínclito Aznar, hace ya más de once años, o el sempiterno Juan Morano y la biomédica de su ‘amigo’ Frank Wilbourne, hace mucho más.

Si es verdad, que presente el proyecto con todo detalle, porque León está harto de promesas incumplidas, de verdades a medias y de grandes mentiras. Y la de Ángel Villa tiene todo para convertirse en otra farsa, otra burla para con León. La gestión municipal exige seriedad y no hablar por hablar. Villa se ríe de los leoneses y, al más puro estilo Camarón, ayer se arrancó por bulerías para cantar el volando voy mientras se entretenía... entre partido y partido de golf.

tracking