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León

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El endeudamiento de las administraciones públicas se ha convertido en un verdadero lastre que amenaza su viabilidad futura pero incluso su presente. Ayer mismo se conocía que el Ayuntamiento de Villablino no ha pagado las últimas nóminas a sus trabajadores. Y es solo un ejemplo que se une a los de Cacabelos o Valderas, donde la situación financiera de los ayuntamientos es más que dramática.

En el caso de la ciudad de León el Consistorio arrastra una deuda ingente que en las primeras estimaciones realizadas tras la entrada del nuevo equipo de gobierno fue situada por encima de los 440 millones de euros. En estos momentos se está ultimando una auditoría de las cuentas municipales en lo que se supone es un paso clave para poner luz y taquígrafos sobre lo ocurrido en los últimos mandatos en el edificio de Ordoño II en materia económica. Es una necesidad después de los intercambios de acusaciones sobre deudas heredadas que no han llevado a ninguna parte y que han dado paso a que esta situación en vez de atajarse siguiese agravándose de manera desorbitada.

Y todo apunta a que el documento con el diagnóstico económico sobre la situación del Ayuntamiento obligará a analizar la situación del capítulo de personal.

De momento sólo hay rumores sobre hasta donde será necesario aplicar la poda para solventar una situación caótica. El actual equipo de gobierno ha optado por empezar a realizar pequeños retoques en materia de contratos eventuales pero los recortes probablemente tendrán que ser más amplios en una materia en la que todos los partidos mayoritarios están presumiblemente de acuerdo ya que cuando no gobiernan acusan al rival de engordar la plantilla. Las cuentas municipales deben aclararse y también qué empleados se necesitan realmente.

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