Diario de León

FUEGOAMIGO

Pasarela de turismo interior

Publicado por
ernesto escapa
León

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La próxima semana, superadas las elecciones, nos reserva en el calendario la cita de Intur, feria del turismo de interior que este año cumple quince ediciones. Un sector en el que fuimos pioneros y donde mantenemos una posición de privilegio, aunque manifiestamente mejorable. Este mercado turístico obedece a impulsos menos fugaces que la estacionalidad del sol, pero a cambio requiere propuestas imaginativas y una atención esmerada, capaz de atraer y después fidelizar a una clientela exigente que está muy disputada. Un terreno en el que no vale dormirse y ahora menos que nunca. Ni siquiera para celebrar una coyuntura aceptable en tiempos de debacle, porque un descuido equivale a perder terreno y empezar a retroceder.

Hace quince años, los gestores del turismo regional tuvieron el acierto de asociar la marca de turismo interior con Castilla y León. En esa tarea, tuvieron la adhesión entusiasta y un punto visionaria de cientos de Robinsones individuales, que con acierto dispar fueron convirtiendo el legado de la despoblación, las casas abandonadas de los pueblos, en nichos de actividad económica. Luego también ayudó la consolidación de Intur como feria específica de un turismo sin atropellos, catador de paisajes insólitos y de piedras milenarias, familiar o aventurero pero respetuoso y sensible con el entorno. El núcleo del éxito radica en nuestro repertorio de atractivos artísticos y naturales, así como en el aliciente de la tabla de sabores que Castilla y León ofrece a quien la recorre. Con los ingredientes de naturaleza, aventura, patrimonio y gastronomía, es difícil empalagar. Sobre todo, si se combinan con imaginación y criterio. Escuchando a los sectores implicados, pero sin ceñirse a sus prioridades, que a veces no pasan de ser meras ocurrencias volanderas.

Intur ha ido ganando profesionalidad hasta convertirse en una de las convocatorias feriales que mejor responde a la alianza de negocio y tirón popular. Estos días los pabellones de la Feria de Valladolid cuentan con una afluencia masiva de visitantes, que sin embargo no interfiere los espacios de encuentro profesional. Por parte de la administración, urge ordenar la oferta del sector y proteger su futuro con el blindaje que concede una marca de calidad.

La respuesta desbordada de la iniciativa privada en el turismo rural obliga, en primer lugar, a establecer una ordenación que acredite rangos de calidad, y después a mantener un servicio de inspección para evitar molestas decepciones al consumidor. En otras palabras, aplicar la ley de Turismo vigente, antes de que vaya quedando obsoleta por falta de desarrollo y de contraste con la realidad. Mirar para otro lado en este momento sería tanto como tirar piedras al propio tejado.

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