León

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Son en total 2.200.000 euros, y no son para pagar la calefacción de los colegios, ni para pagar proveedores, ni siquiera para enjugar deudas con los farmacéuticos o para los comedores de Cáritas. ¡Qué va! Ese dinero se va a proyectos de una dimensión capital. Es lo que viene a ser el bien común en el lenguaje de los políticos: El panpringao del partido y sus paniaguados. Les pongo un ejemplo. Al intercambio para el fortalecimiento del sistema democrático internacional se destinan nada menos que 18.0000 euros, una birria comparado con los casi 300.000 que se «invierten» en una iniciativa encaminada al fortalecimiento de los partidos en los países en desarrollo.

Tampoco está mal la partida de 122.000 euros para un difuso programa de «visitas, coloquios y conferencias». Pero sin duda el que más puede interesarnos es una iniciativa de la Fundación Galiza Sempre, que gasta algo más de 9.000 euros de nuestros impuestos en un proyecto tan concreto y fundamental como Encuentros internacionales 2010.

Pues eso, que así hasta 2.200.000 euros, que es poquísimo dinero si no fuera porque salen de las rentas del trabajo de cientos de miles de mileuristas. Es la concreción democrática del castizo «yo me lo guiso, yo me lo como», pero con la pátina del overseas , que siempre queda como más fetén, de un cosmopolitismo pasado de moda, que no hace sino agudizar el complejo del «dime de qué presumes y te diré de qué careces». Porque desde que en España se importaron los think tanks anglosajones (que son igual de absurdos pero que se financian con fondos privados), aquí no han parado de proliferar fundaciones como Ideas, Faes, la fundació Joseph Irla (ERC) o la Catalanista i demócrata Trías Fargas, de CDD. Por cierto, esta última se mete 40.000 euros para fomentar el liderazgo social y político en Colombia y para consolidar la democracia en el Magreb.

Todo esto me recuerda al poema de Machado «Gran pagano/se hizo hermano/de una santa cofradía/el Jueves Santo salía/llevando un cirio en la mano». 2.200.000 euros. Poco dinero, tan poco que pueden malgastarlo como si estuvieran intercambiando cromos. Y ahora, a la vuelta de la Navidad, llegarán las medidas de la desesperanza, y miles de familias seguirán perdiendo sus casas mientras ellos juegan al risk de la influencia con el perejil del loro.

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