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León

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Historia de una reclamación

Parece de guasa, de humor negro, un chiste de Gila y su teléfono, o quizá el argumento de un libro de Kafka. Lo malo es que el protagonista soy yo.

Verán, todo comenzó cuando cambié de domicilio y quise trasladar mi teléfono y mantener el número. Como mi compañía no ofrecía cobertura en mi nueva casa, me cambié a Vodafone.

Firmé el contrato en marzo del 2010 y seis meses después, harto de estar sin teléfono ni acceso a internet, acudí a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (Omic) de León, y presenté una reclamación.

Fueron pasando los días, y en enero del 2011 me comunicaron que la Junta Arbitral de Consumo admitía a trámite mi solicitud e iniciaba el procedimiento. ¡Magnífico!, me dije, y pensé que no tardaría mucho en arreglarse el problema.

El tiempo siguió pasando mes a mes…. y por fin, me citaron para el 14 de octubre —nueve meses de espera, igualito que un embarazo—. En el acto de arbitrio fueron muy amables, me escucharon con mucha comprensión y solidaridad cuando les dije que llevaba casi 19 meses sin teléfono en casa. Me explicaron que en ese punto el proceso se solucionaría con rapidez, y tendría respuesta en un plazo aproximado de quince días.

Han pasado otros dos meses, y nada, que no hay tu tía. He vuelto a pasar en un par de ocasiones por la Omic para interesarme, y en la más reciente me dijeron que esa misma mañana me dirían el estado de ese expediente (que temo envejecido, mohoso y cubierto de telarañas). ¿Les han llamado a ustedes? A mi desde luego que no. De manera que voy camino de dos años sin línea (21 meses).

Bueno, a lo que iba, lo que les quiero preguntar es un poco raro, una especie de pescadilla que se muerde la cola: ¿Me puede indicar algún lector dónde acudir para presentar una reclamación por el mal funcionamiento de la oficina de reclamaciones?. ¡Uff, es casi un trabalenguas!

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Carlos Vicente Rubio. LEÓN