LA VELETA
Un Gobierno muy personal
El gabinete formado por Rajoy, muy calculado, es fruto evidentemente de una decisión personal compleja del nuevo presidente del Gobierno. El señalamiento de algunos rasgos facilitará sin duda aprehender e interpretar tal complejidad.
Uno. Se ha buscado intencionadamente la solvencia profesional y la experiencia. El promedio de edad de los ministros es el mayor de todos los gobiernos de la democracia y diez de los catorce miembros del Gobierno —incluido el propio Rajoy— pertenecen a cuerpos superiores de la administrción. Es claro que se ha entendido que este Gobierno no dispondrá siquiera de un período de rodaje, y mucho menos de los proverbiales cien días de gracia: la gravedad de los problemas que nos aquejan hace exigible que quienes se hacen cargo del Estado tengan ya su asignatura perfectamente aprendida, de forma que puedan desempeñar su papel con la máxima eficacia desde el primer momento.
Dos. El elemento central del nuevo Gobierno es, lógicamente, el equipo económico, encabezado por el propio Rajoy, quien presidirá la comisión delegada de asuntos económicos (ello explica que no haya un vicepresidente económico). Se adivina un nexo virtual entre Rajoy y Rato, establecido a través del antiguo número dos de aquél, Luis de Guindos, nuevo ministro de Economía. Rato será probablemente el inspirador de la reforma aún pendiente del sistema financiero —una nueva concentración, en palabras del propio Rajoy—, De Guindos el de las grandes reformas estructurales, y Montoro el celoso guardián del gran ajuste, que como mínimo duplicará los 16.500 millones que anunció Rajoy en la investidura. Para facilitar su labor, Montoro adquiere también Administraciones Públicas.
Tres. Luis de Guindos es, como Rato, un pragmático que se plegará a los nuevos vientos más intervencionistas que soplan en Europa, donde la regulación del sistema financiero se ha convertido en un objetivo dictado por la prudencia.
Cuatro. El ámbito político del Gobierno, dirigido por la única vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, tiene una relevancia subsidiaria: el gran partido que ha de jugar este gobierno está en el terreno de la economía. La presencia de Gallardón en Justicia, muy criticada por la derecha del PP, es una garantía de que no habrá retroceso en los avances sociales.
Cinco. La sorpresa es el nombramiento del sociólogo José Ignacio Wert para Educación, Cultura y Deportes. Wert, un independiente abierto y liberal, proveniente de la UCD, vinculado a los sectores de la modernidad cultural, con una gran presencia mediática en los últimos años, garantiza que en estos ámbitos el Gobierno mantendrá una actitud centrista y dialogante e impulsará el pluralismo de los medios públicos, que seguirán alejados por tanto del sectarismo de épocas pasadas