Diario de León
Publicado por
FELIPE RAMOS
León

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Dicen que siempre que hay una desgracia o cuando un territorio se ve acuciado por situaciones dramáticas se ve, el día 22 de diciembre, agraciado por el Gordo de la Lotería. Pues eso será en otros sitios. León es aquí la excepción que confirma la regla.

Ni un chavo. La provincia ve, año tras año, cómo hasta la suerte le da la espalda. Aquí busque usted despobalción, cierre de empresas, y mira que hay pocas, de industrias, que aún hay menos, pero no busque ni un sólo décimo del 58268 porque no lo va a encontrar. Claro que será mejor callarse no vaya a ser que los de siempre, aquellos que residen en la bonanza que da la capital castellana, se mosqueen y vuelvan a salir con lo de que en León son unos quejicas.

El caso es que un año más, y van..., los leoneses han tenido que ver los festejos de los nuevos millonarios por la televisión y volverse a mirar resignados para decirse aquello de: lo que importa es la salud. Y es verdad, pero fastidia que un año sí y otro también los niños de San Ildefonso, angelitos, no canten el gordo con un número que se haya vendido en León. No tiene que ser tan difícil.

Ahora toca esperar otro año más y encima el 2012 es bisiesto, con lo que hay que aguardar 366 días para ver si esa vez sí el Gordo cae aquí. Eso o que le toque una prejubilación millonaria, al estilo de la de Francisco Fernández en la Caja. O que Mariano Rajoy le dé un cargo de confianza de los muchos que hay ahora para repartir en el PP. Todos los que dejan los del PSOE, y mira que son.

Sea como fuere, los leoneses de a pie no van a tener tanta suerte y tendrán que seguir peleando por sacar a su familia adelante, para que su empresa resista los envites de una crisis, que se está volviendo un tanto tozuda, y por estirar el dinero para llegar a fin de mes. Ellos, los leoneses, votantes no hace tanto, ya han pasado a un segundo plano para los políticos. Los mismos que hace poco más de un mes les pedían el voto, ahora sólo miran para sus intereses y lo único que piden es un puestín, los de PP, y una salida airosa, los del PSOE.

Pero no se preocupen, porque unos y otros serán colocados y todos amenazan con volver dentro de cuatro años. El que no quiere venir a León ni a tiros es ese gordo, que ahora tiene más barriga, pero que un año más ha dicho a León: esta vez, tampoco.

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