AL TRASLUZ
Golpes de timón
Machado consideraba una necedad confundir valor y precio. Los 40 euros que ha pagado el Ayuntamiento por un nuevo niño Jesús para el Belén de San Marcelo, dado que el anterior había sido hurtado, son mera calderilla comparado con el acto de justicia poética que conlleva dicha restitución, que además ha incluido la restauración de la mano de San José. El primer impulso ante la noticia del hurto es soltar un improperio, pero la vida es demasiado misteriosa para precipitarse en un juicio categórico sobre esos tres personajillos, captados por las cámaras de seguridad. Hasta en el oficio de ladrón hay jerarquías. «En verdad te digo que hoy estarás conmigo en el Paraíso» le dijo Jesús al buen ladrón, crucificado junto a él. En la restitución de la figura, también el valor del hecho ha sido superior al precio.
Por su parte, el obispo de León ha propuesto a los 322 sacerdotes de la diócesis donar parte o la totalidad de la extra a Cáritas. La suma alcanzaría los 200.000 euros. Otro caso en el que el valor es superior al precio. Con la donación no se resolvería la crisis, ojalá, pero servirá como acto de caridad con los más necesitados y para confirmar que muchos de los problemas que afligen al mundo podrían atenuarse si todos fuéramos capaces de rebelarnos ante ellos, de dar golpes espirituales de timón. La generosidad, el altruismo, la caridad son también contribuciones eficaces ante una crisis que quiere imponernos dictatorialmente su falsa lógica. Porque no es cierto que los seres humanos seamos malos, ni que llevemos escrito en los genes que hemos de ser lobos para los demás hombres. Los problemas son una ocasión para el bien, y Occidente no es un caso perdido. La crisis nos obliga a definirnos, a proclamar en qué bando deseamos estar. Y no se trata tanto de un bando ideológico, sino espiritual.
Una figura del Niño vuelve a su cuna, tras haber sido hurtada por tres jóvenes, a quienes deseamos más arrepentimiento sincero que condena… un sacerdote dona su escasa paga extra… ¿Qué es un ser humano? cabe preguntarse. ¿Hacia dónde nos dirigimos en este intenso oleaje de dramas e incertidumbres? Sea hacia dónde sea, en nuestra mano está dar golpes de timón. Feliz Navidad, querido lector.