EDITORIAL
¿Un sector estratégico?
Se viene insistiendo en las últimas semanas en el carácter estratégico del sector agrario, pero paradójicamente apenas se concretan nuevas medidas que vayan más allá de las habituales declaraciones de buenas voluntades. Todos defienden una PAC sólida y justa, sin pérdida de los actuales recursos, y ratifican su fe en un pacto nacional del agua o de impulso a las energías renovables, la biomasa, el biogás, los biocombustibles... Se ha planteado una energía eléctrica agraria para el regadío, el fomento del gasóleo profesional, la necesidad de potenciar la promoción agroalimentaria y el cooperativismo; reconocer y prestigiar la actividad agraria, más ahorro y eficiencia del agua; mejora del control de los precios de los alimentos... Fueron todos ellos argumentos para pedir el voto; ahora toca ponerse a trabajar y concretarlos. Lo primero era recuperar el Ministerio de Agricultura, lo segundo es una PAC justa, pero lo prioritario será una política de precios en origen que garantice la viabilidad de las explotaciones agrarias si es que efectivamente asumimos que es un sector estratégico.