EL AULLIDO
Premio G. de Lama
La vida, que puede ser piadosa, no tuvo compasión», empieza diciendo uno de sus poemas… Me llama Leopoldo María Panero, el poeta de culto con una tormenta eléctrica dentro de la cabeza y lectores en todo el mundo, el hombre que comparte el bosque con los lobos y por eso dispone de una tenebrosa voz que no se parece a ninguna de su generación ni de su tiempo; voz que habla con seguridad de sus propios miedos y de los nuestros; sí, inquietante y lacerante voz que nos confirma que a veces la locura es la imaginación sin contornos… ¿Dime?... Artigue, préstame pasta… De eso nada, tronco… Y va y me espeta que ha presentado al Premio González de Lama de poesía un libro inédito titulado Rosa Enferma … ¡Es la primera vez en mi vida que me presento a un premio!... Leopodo, tú te mereces mucho más, ¿cómo haces eso?... ¡Cuánto preguntas! ¿Tú que eres, de la Gestapo? Eso se hace cuando se tiene necesidad, cojones…
¡Y me pregunta, con una verborrea convulsiva capaz de enloquecer al teléfono que sostengo, que cuándo se falla o se folla el premio del cura Lama!... Leopoldo, dicen por aquí extraoficialmente que la nueva corporación del Ayuntamiento de León lo quiere hacer desaparecer para ahorrarse cuatro duros, y por eso la convocatoria de este año, como ya está convocada y cerrado el plazo, tienen que fallarla pero la van a dejar desierta para «ahorrar» —no recortan en sueldos ni en cargos acumulados, sino en esto—, y no van siquiera a asignar la cuantía del premio de este año a la dotación del siguiente, como siempre se ha hecho… ¡No será verdad! El mundo se va a la mierda con nosotros dentro... ¡Ya te digo!
Hubo un tiempo no tan lejano en el que, gracias a Antonio Gamoneda, en la colección Provincia de poesía publicaron algunas de las mejores firmas líricas de este país. Pero, como es sabido, ese tiempo pasó y esa colección tan querida por nosotros ahora pasa desapercibida fuera de León. Sin embargo publicar inéditos de las primeras firmas del país —firmas como la de Leopoldo María Panero— podría darle a Provincia la revitalización, el empuje y la presencia externa que sin duda necesita. Asimismo en lo que tiene que ver con la cultura lo que consolida a las iniciativas es la trayectoria, la continuidad, y la línea seguida. El Premio González de Lama, por ejemplo, viene respaldado por una trayectoria de décadas, pero donde no hay mata no hay patata, como dicen en mi pueblo…
Uff, dejar desierto un premio al que se ha presentado, entre otros, Leopoldo María Panero no sólo es perder una oportunidad única para este premio y esta colección, sino además es una barbaridad que descalifica no sólo al jurado, sino también a la institución municipal… Así nos va... La vida, que puede ser piadosa, no tuvo compasión.