CRÓNICAS BERCIANAS
Regurgitaciones
U no no es profeta, pero sí perro viejo. Y aquella cena «ppéptica» del 29 de diciembre en el Ponferrada Plaza ya vaticiné que precisaría de algún bajativo potente. Se sirvieron berridos enlatados contra la presidenta popular, que complacieron a unos y desagradaron a otros. Según de qué bando. Pero que sorprendieron como parte de un espectáculo tan divertido, grotesco como inesperado a los imparciales arribistas que se sentaron a la mesa de ese único rico que parece el PP a la espera de que les caiga algún hueso que roer.
Desde entonces llevan regurgitando acidez los principales antagonistas del presunto homenaje a Antonio Silván, y que devino en conato de afrenta a Carrasco, el adiposo menú de esa noche. Aunque en realidad el «postre» ha estado a punto de servirse en frío estos días gélidos de enero. Se asemejaba a un suflé. Se ha cocinado entorno al Consejo Comarcal del Bierzo, donde los populares triunfadores del 20-N tendrían el papelón de partirse la cara si persistiera la pretensión de llevar hasta el fondo el debate de un presunto pacto de gobernabilidad estable en una institución en la que una casi cuarta parte de los consejeros populares «pertenecen» al Ayuntamiento de Ponferrada. Al final parte del suflé se ha venido abajo por el momento, pero no es descartable que el pastel pudiera trasladarse a otros obradores de más enjundia para el PP.
En estas regurgitaciones bochornosas, ajenas afortunadamente a la mayoría de los administrados —lo que no oculta su carácter poco edificante en los tiempos que corren— andan en el Partido Popular victorioso. Porque resulta un despilfarro horroroso de tiempo cuando la mayoría de los contendientes en lo que deberían afanarse es en frenar la acción de las tijeras locas del Gobierno sobre los proyectos pendientes y de crucial interés para el Bierzo y para toda la provincia. El gran problema de los populares, sin embargo, no es ya que no hayan digerido la anecdótica y metafórica cena del Ponferrada Plaza del 29 de diciembre, sino que todavía tienen atascados en la faringe los resultados de las municipales. A esa ociosidad pública se une el no tener que distraerse tampoco en enfrentamientos naturales con los socialistas, a los nunca se les ha visto tan zombis ni en esta comarca del Bierzo ni en la provincia. Y es que ya lo decía mi abuela: «De grandes cenas están las sepulturas llenas».