Publicado por
JESÚS Á. COUREL
León

Creado:

Actualizado:

Cuando le preguntaban al niño Camilo José Cela qué quería ser de mayor, él siempre respondía que nada, «ni siquiera ser mayor», decía. Se pueden escribir muchas líneas sobre la existencia, pero la mejor filosofía del vivir la resume esa afirmación infantil. Nadie en su sano juicio puede desear las umbrías y quejumbrosas andanzas de los mayores.

Cuando Camilo salió hacia la Alcarria, a conocer ese «hermoso país» en los últimos días de diciembre de 1947, lo hizo para ver «de que palo pintaba el naipe del vagabundaje», pensando en un cercano retorno a Madrid, cuando se cansase de caminar por el campo. Esa iniciativa suya encajaría actualmente como turismo de naturaleza, con las variables de rural, ecológico, de aventura, ornitológico y enológico (éste último seguro del agrado del gran Camilo), e inspirarse en su libro para recorrerla sería hoy hacer turismo literario. La diferencia entre un viajero y un turista es de sobra conocida, pero quizá no se imaginen las múltiples variedades de ocio que se incorpora a las migraciones humanas. Hay turismo activo, gastronómico, religioso, arqueológico, gay (abundante en el Mediterráneo e islas), náutico, dental (aquel que viaja para arreglarse los dientes a un país más barato), cinematográfico, salud-belleza (balnearios), deportivo, salvaje (safaris), vivencial (el que va a vivir con una familia de diferente cultura), de compras, etnográfico (el turismo especializado en fiestas se denomina folclórico), funerario (el cementerio de Sapantza, en Rumanía, con tumbas llenas de dibujos de los finados y epitafios llenos de ironía, es el más visitado de Europa y el 2º del mundo, tras el Valle de los Reyes en Egipto), de formación (también llamado idiomático), científico, urbano, gastronómico, sexual, enológico, industrial, de alcohol y espacial, éste en fase de diseño y promoción, pues pocos tienen 20 millones de dólares para volar sobre nuestro planeta, como el realizado por el magnate norteamericano Denis Tito.

Camilo José Cela, Juan Goytisolo o Ramón Carnicer, escribieron tres espléndidos libros de viajes. Los mejores del género. Sin embargo, en España sólo hay una ruta literaria explotada con fines turísticos, que no tiene nada que ver con la Alcarria, Níjar o Cabrera. Es la ruta Arousa Norte, inspirada en Valle-Inclán, Castelao y otros. Antes de iniciar su viaje, Cela, no sabía si bordear las ciudades o cruzarlas a media tarde, «cuando las señoritas salen a pasear un rato, antes del Rosario», pero seguro que no albergaba ninguna duda del éxito de una ruta literaria por Cabrera, basada en la obra de Carnicer… Había que hacer algo.

Cargando contenidos...