CRÓNICAS BERCIANAS
Que se la pongan
D esde la distancia uno no acaba de captar dónde reside la discrepancia sobre el homenaje callejero de la capital de la provincia a José Luis Rodríguez Zapatero. Hace seis meses el alcalde de Cubillos, el socialista José Luis Ramón, le dedicó toda una avenida en el pueblo y no se levantó ni un ápice de revuelo cuando el aún jefe del Ejecutivo cargaba de lleno con la «desaceleración acelerada» de su privilegiada visión de la crisis y con los «brotes verdes» económicos que su vigoréxica ministra del ramo confundía alegremente con los de su ensalada macrobiótica del Palace.
A 120 kilómetros de distancia entre los árboles se distingue mejor el bosque y se entiende mal que pueda cuestionarse, salvo por un sectarismo acre o una solidaridad patria mal entendida, que ZP se merezca más que una calle en León. ¿Es posible que desde el Bierzo se perciba errónea o maliciosamente su mano en la llegada a León y su alfoz del AVE y en la transformación urbanística que conlleva, en la implantación del Inteco o en la de centros sociosanitarios de referencia nacional? No. En torno a ellos, incluso a aberraciones como el superaeropuerto del dispendio, cabrá elegir seguro una vía que recuerde el indudable efecto positivo de la gestión del ex presidente sobre la faz de la capital.
Bien es cierto que en Cubillos la avenida dedicada a Zapatero fue tan oportuna que parte de la sociedad berciana creyó ver en el bautizo una metáfora satírica del desastre que para la comarca ha supuesto, a diferencia de León, la estancia tóxica en La Moncloa del vecino capitalino. Su nombre reluce sobre dos kilómetros de brea que conducen sin salida a la planta experimental de captura de CO2 entre choperas estériles y fincas a poulo.
Tampoco a nadie, más allá de Cubillos, se le ocurrió organizar un fasto de rango comarcal para celebrar la apuesta única del homenajeado por la Ciuden. Aunque mordazmente muchos se preguntasen por qué no se renombraba también la vetusta avenida de Ferrocarril como avenida ZP en honor a su olvido de la alta velocidad o los accesos al puerto seco que prometió en Toral en un almuerzo monclovita con la crédula prensa provinciana nada más llegar al cargo o incluso a los de las muchas infraestructuras administrativas que dejó huérfanas en Ponferrada. ¿Pero en León? Que se la pongan. Aunque las invitaciones allende El Manzanal pueden ahorrárselas.