ASUNTOS INTERNOS
Generosos con los nuestros
Desde que Esteban González Pons lo revelara con notable fascinación ante varios periodistas, corre por Madrid el comentario de que algunos políticos e informadores se hacen pasar por bercianos como argumento de autoridad o para darse lustre ante su interlocutor. Y se cita el caso de un conocido plumilla que siendo zamorano de nacimiento, tiene a gala ser más berciano que Gil y Carrasco y Antonio Pereira juntos. Es comprensible. Hay tentaciones que hasta a San Antonio le resultarían irresistibles.
Admitamos que falsear el currículum no es nada ético, además de muy práctico porque siempre hay alguien que descubre el embuste, como los desvelados estos días de un alto cargo del Ministerio de Trabajo y de una alta dirigente del PSOE, gente mucha letrilla y ningún título.
Hay quien sostiene que es de paletos darle mayor trascendencia al lugar de nacimiento, pues el buey no es de donde nace, sino de donde pace. Cierto, sobre todo para los bueyes. Yo llevo paciendo desde hace 40 años en Madrid y tengo de chulapo lo que Amancio Prada de batería de “heavy metal”. En realidad, somos de donde el corazón nos dicta y no hay geografías ni fronteras ni partidas de nacimiento que lo puedan desmentir.
Ahí está el caso, por ejemplo, de José Luis Rodríguez Zapatero que, habiendo venido al mundo en Valladolid, abrazó León como su verdadera tierra. Siempre ha hablado bien de ella, ha procurado favorecerla y ayudarla y nunca ocultó su orgullo leonés. Por eso me sorprende que se le regatee el homenaje de dedicarle una calle en la capital. Es cierto que como gobernante cometió muchos y variados errores, pero tuvo el acierto indiscutible de poner a León en La Moncloa y, aunque solo fuera por eso, la ciudad debe rendirle el tributo del agradecimiento. Además, si nos ponemos estupendos con las biografías del callejero, me temo que la purga sería un anticipio del Juicio Final, y en vez de nombres las calles tendrían números, como en Nueva York. Adiós a todos los ordoños y todos los lazúrteguis, los guzmanes y los comandantes zoritas. Si no practicamos la generosidad con los nuestros y con nuestra historia difícilmente nos reconciliaremos con nuestros defectos. Y tenemos muchos, aunque seamos de El Bierzo.