Diario de León
Álvaro Caballero
León

Creado:

Actualizado:

Cuando Carrasco mandó desde el consorcio a Abel Pardo por el mundo con la cazadora beis de entretiempo, la maleta y dos mudas, como hizo el concejo de su pueblo con Paco Martínez Soria para descubrir el turismo, debían de esperar que trajera unas vedetes para bailar en el centro de la plaza y no un plan de negociación con empresas. Es lo más cerca que ha estado León de vislumbrar un horizonte de desarrollo para el aeropuerto. Para esa jaula muy bonita, como la definió Hidalgo el de Halcón, que se inventó Zapatero con 80 millones para que por una vez no nos quedáramos enjaulados, sin darse cuenta de que lo único que vuela en esta provincia con futuro son los buitres.

Desde aquella del malogrado adalid leonesista todo lo demás han sido disparos de fogueo para hacer un poco de ruido, con la intención de que se agostara por inanición. Ese truco de que parezca un accidente, ese mirar todos para otro lado.

Una coartada para enmascarar que se han perdido en apuntarse el tanto, en el juego de sentarse a la mesa del consorcio para tirarse los trastos a la cabeza entre el PSOE y el PP, entre los defensores del Gobierno y los maceros de la Junta, entre los morosos del Ayuntamiento y los indolentes de la Diputación.

El mérito se condensa en la manera de haber tirado por el desagüe millones de euros en ayudas como las que se comieron Tejera y Llamas con la pantalla de Lagunair, antes de vender a los trabajadores y a su tierra por otras compensaciones autonómicas de combustión de biomasa.

Billetes y billetes de 500 euros para convencer a los ciudadanos de que se hizo lo que se pudo, de que no había otra manera, de que el libre mercado y todo eso, de que cada empresario vuela donde quiere. Para eso no hacía falta gestión política —perdón por el exabrupto—, ni cobro de dietas, ni imposturas como la que ha mantenido la Junta.

Esa Junta que subvenciona a Ryanair con 15 millones anuales para que vuele desde Villanubla. Esa Junta que, con falsos criterios de equidad, le despeja la pista al aeródromo castellano para que, en menos de 6 meses, acapare rutas nacionales e internacionales, mientras deja calderilla encima de la barra para pagar la última ronda de Air Nostrum en La Virgen del Camino.

Pidan pista, por favor, que esto despega. Ya veremos dónde aterrizamos.

tracking