CRÓNICAS BERCIANAS
Monstruosa paradoja
L os ocho mineros sepultados bajo el Gólgota de Santa Cruz sueñan con una porción del pastel nacionalizador de Bankia para abandonar su cautiverio con el pan de sus hijos garantizado para los próximos años. Sin embargo la nacionalización de Bankia, por sencilla, no es la gran paradoja de lo que ocurre en este país con la racionalización del gasto y los ajustes. La gran paradoja de lo que acontece al sector y a las cuencas, por su extraordinaria cercanía, adquiere dimensiones monstruosamente exasperantes entre Cubillos y Ponferrada.
La Fundación Ciudad de la Energía volverá a contar este año con cerca de cien millones de euros para el desarrollo de sus proyectos científicos y museísticos. Esa es la cantidad adicional aproximada con la que se salvaría el cierre de las minas tras el hachazo del ministro Soria a las ayudas al funcionamiento. ¿Alguien es capaz de explicar para qué se sigue invirtiendo (despilfarrando) dinero en la planta de captura de CO2 de la Ciuden en Cubillos si lo que se persigue es la defunción exprés del carbón? Es cierto que la investigación de la combustión limpia y del secuestro del dióxido de carbono es aplicable a otros muchos sectores. Pero no creo que este Gobierno piense que en torno a los proyectos de la Ciudad de la Energía se puedan emplear de la noche a la mañana a dos mil mineros sin más formación que la de picachar de la noche al día y del día a la noche. Ni siquiera —un asqueroso sinsentido más— como mano de obra en la superplanta comercial que el éxito de las técnicas de captura debiera llevar a Endesa a adosar a su central térmica de Compostilla II.
Nadie en sus cabales plantearía no obstante que los cien millones para la Ciuden y los otros tantos que se llevan invertidos en el proyecto se trasvasen a las mineras para pasar este amargo trago. Ese cortoplazismo es precisamente uno de los males del sector en relación con las políticas gubernamentales. Las movilizaciones y esta enésima crisis deben aprovecharse para sembrar soluciones a medio plazo como para que cualquier empresa pueda realizar planteamientos de futuro, que serán los de las familias que mantienen. ¿Por qué, señor Soria, sin ser el carbón el recurso más eficiente no empezamos por apagar o al menos atenuar las primas exageradas de algunas energías renovables?