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pérez henares
León

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Bolsa y prima de riesgo emitieron el lunes un primer dictamen sobre el rescate europeo a las instituciones bancarias españolas presas de su pasivos, que no activos, inmobiliarios. Y en principio parece que la decisión conseguida y aceptada ha logrado recuperar confianza y ánimos.

De cualquier forma y como consideración previa hay que remarcar un primer hecho. Era ¡¡¡inevitable!!! La situación de esas cajas, que el ultimo decreto ley alumbrado por Guindos hizo aflorar, no se sostenía. Se sabía y se secreteaba por todos lados desde hace años. «Cuando se ponga negro sobre blanco lo que tienen en suelo y ladrillo, en lo que valoraron y lo que en verdad vale, se comprobará que están quebradas». Y así fue en cuanto la realidad se abrió, forzosamente y como consecuencia de la reforma financiera, paso. No podíamos, además, en este momento afrontarla con nuestros propios medios, teniendo que pagar esos altísimos intereses de más de un 6% si íbamos al mercado de deuda. Esa era la diferencia de cuando hubieron de refinanciarse bancos ingleses o alemanes, que necesitaron incluso más dinero.

Podía, y eso intentó infructuosamente el Gobierno, conseguirse un retraso. Llegar a julio y que los nuevos sistemas europeos permitieran que hubiera un mecanismo directo sin que tuviera que andar por medio y como garante el Estado. Pero no pudo ser. Primero por el estallido de Bankia, y al lado, por la descomposición alarmante del panorama griego. Lo que había que hacer forzosamente, había que hacerlo además con toda urgencia. Ya mismo, vamos.

Hubiera sido, desde luego en imagen, una solución menos lesiva en cuanto a prestigio ya que tras las intervenciones de Portugal, Irlanda y la citada Grecia, la palabra «rescate», en principio positiva, suena a todo lo contrario. Más bien a secuestro y país rehén que no será liberado hasta que no pague sus cuentas y que trae a la memoria eso que practican ciertas mafias con algunas «pupilas» que contrajeron deudas para llegar al «paraíso» y que luego pasan un infierno para poder escapar de sus captores. Si es que escapan.

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Pero por mucho que se empeñen en confundir algunos intereses marcados por las apetencias políticas es bastante evidente que lo de España no tiene ese cariz. Que la negociación donde De Guindos y Rajoy ha sacado dentro de la dificultad una buena nota y marcado enormes diferencias. No hay intervención. Pero si vigilancia. «Estrecha y regularmente», en palabras del Eurogrupo.