EL CORRO
Y ni siquiera así salen las cuentas…
No se han aprobado todavía los Presupuestos Generales del Estado del 2012 y los que manejan el cotarro, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional, ya están marcando las pautas a seguir para seguir esquilmando el bolsillo de los españoles. A los encargados de salvaguardar los intereses de los mercados todos los recortes sociales y económicos aplicados por el Gobierno Rajoy no les parecen suficientes para garantizar la devolución de nuestra soberana deuda. Pero en lugar de apostar por políticas que reactiven la economía y con ella el crecimiento, sólo les preocupa reducir el déficit público sin importarles que ello agrave la recesión y el desempleo.
Si la Francia de Hollande no consigue poner coto a esa dictadura de los mercados, los recortes del 2012 pueden quedarse pequeños al lado de los del 2013. Los nuevos hachazos se dan por tan descontados que es muy posible que alguno de ellos, como la subida del IVA, se adelanten al próximo otoño. En la recámara están la bajada de sueldos de los funcionarios, la congelación (en el mejor caso) de las pensiones y la reducción del subsidio de desempleo. O sea, las promesas electorales que le faltan al Gobierno del PP por incumplir y que todo el mundo da también por descontado que acabará incumpliendo. Sobre todo después de que el propio Rajoy, en un desacostumbrado alarde de claridad, advirtiera públicamente «que haré lo que tenga que hacer, aunque haya dicho que no lo iba a hacer» (sic). A partir de esa declaración ya no podemos llamarnos a engaño.
Tampoco está nada claro que el brutal ajuste que conllevan los Presupuestos de la Junta de Castilla y León sea suficiente para sanear las cuentas de la comunidad hasta lo exigido por el Ministerio de Hacienda. La escalada de la deuda autonómica, cuya solvencia acaba de ser rebajada por la agencia Moody’s hasta el borde del bono basura, y el desplome de la recaudación —apartado en el que se han confirmado los peores augurios respecto al pernicioso céntimo sanitario— complican extraordinariamente el equilibrio presupuestario. Tan consciente de ello es la consejera de Hacienda, Pilar del Olmo, que no descarta nuevas subidas de impuestos antes de que termine el año.
Eso sí, no parece que para acopiar nuevos recursos propios la Junta se plantee recuperar el Impuesto de Sucesiones o implantar esa tasa a la industria nuclear de la que nunca más se supo. Pero lo que no será de recibo es seguir recortando el gasto social sin haber apurado, ni de lejos, la reducción del gasto corriente, capítulo, en el que, a tenor de lo denunciado por la Plataforma de Defensa de lo Público constituida por funcionarios de la administración autonómica, queda todavía mucha tela donde mejer la tijera.