editorial
Algunas razones para el optimismo y el futuro
Indra acaba de desarrollar en León un sistema de detección de radiactividad que permite supervisar eficiente los contenedores que entran en los grandes puertos y aeropuerto y los que mueve la gran industria. El sistema detecta e identifica materiales que emiten radiación gamma o neutrones.
Es el segundo de este tipo que comercializa con sello leonés, ya que Indra también lanzó recientemente al mercado un avanzado sistema de inspección de maletas por rayos X y ahora desarrolla un escáner corporal para identificar objetos peligrosos o explosivos ocultos bajo la ropa.
En la misma línea, hace unas semanas la UE ponía al Inteco al frente del desarrollo del proyecto informático Scada Lab, que tiene como objetivo aumentar la capacidad de protección de elementos críticos en relación con el transporte, la energía, las TIC, la industria química, los sistemas financieros o de salud y en general grandes infraestructuras y redes de suministro susceptibles de ser objeto de un ciberataque.
Y también hoy conocemos que el Inbiotec ha secuenciado el genoma de una bacteria que mejorará los fármacos para el trasplante de órganos. Un hito científico.
En momentos de zozobra por los ya incontables ERE y el conflicto del carbón es un consuelo que la biotecnología y la informática abran una puerta al futuro y pongan a León en el mapamundi por razones bien distintas. En el marco general del polo tecnológico, estas actividades han de ser los pilares que sustenten la economía, el progreso y el empleo.