PANORAMA
Mariano Rajoy decepciona
«o tenía un plan para salir de la crisis, improvisa y está dando palos de ciego». «Mariano Rajoy va camino de hacer bueno a José Luis Rodríguezs Zapatero... y ¡mira que era difícil». Hablando de política, estas o parecidas expresiones se escuchan con llamativa frecuencia en los más diversos ambientes.
En muchos casos la decepción se refleja en los comentarios ácidos de personas que simpatizan con y son votantes incluso del propio Partido Popular.
Analizando sus críticas uno llega a la conclusión que la decepción no es tanto por el incumplimiento flagrante del programa electoral en materia de impuestos —del «no subiremos el IVA» pasaron a decir que se subía el IRPF para no tener que subir el IVA y al final también han subido el propio IVA—, como de la percepción cada vez más extendida de que quien está al timón de la nave no sabe qué rumbo debe tomar para poder atajar las causas que han provocado la recesión y con ella la mayor de la dificultades para hacer frente a los cuatro grandes problemas que laceran nuestra economía: el paro, los intereses de la deuda pública, el déficit y la falta de crédito a las empresas por parte de los bancos.
Si de José Luis Rodríguez Zapatero se decía, con razón, que gustaba de sorprender al personal con sus «ocurrencias» (cheques bebé o el famoso Plan E que llenó de inútiles y costosas rotondas las entradas de los pueblos), a Mariano Rajoy se le empieza a ver ya como un gobernante que también improvisa; que no tiene una hoja de ruta clara.
Si a lo dicho hasta el momento sobre la política económica sumamos que en materia de lucha antiterrorista el Gobierno española que preside Rajoy ha pasado de respaldar a las asociaciones de víctimas del terrorismo en sus manifestaciones por las calles de las principales ciudades españolas a darles la espalda y humillarlas facilitando la excarcelación del etarra Bolinaga —secuestrador del funcionario de prisiones Ortega Lara—, no resulta sorprendente el deterioro de imagen que reflejan las encuestas.
En nueve meses de gobierno parece haber consumido el crédito político de toda una legislatura entera. Mal asunto porque vienen tiempos muy difíciles y no estamos para improvisar liderazgos.