TRIBUNA
¿Adiós al libro de texto?
Ha salido recientemente en la televisión el anuncio de un premio a una maestra por sus innovaciones en el aula. Trabaja con niños pequeños, recién empiezan a aprender a leer y ya utiliza diversos métodos de enseñanza, entre ellos la propia prensa. El periódico le sirve de soporte para levantar todo su ideario educativo. Y consigue con ello que los niños se integren, debatan, pregunten, se enteren… Ahí está el quid de la enseñanza.
Esto mismo se puede extender a la Enseñanza Secundaria sin ningún miedo. La prensa, la diversa y variada prensa da juego más que de sobra para montar el andamiaje de la enseñanza sin riesgo a equívocos. Quizá solo hay un matiz que puede limitar esta aplicación, que es el estudio de qué medios nos sirven para este fin.
No sé si todas las materias pueden entrar en este saco, tal vez sí, pero eso habría que analizar los medios y luego decidirse. Seguro que no todo está en un solo periódico, ni mucho menos. Se trata de seleccionar partes de los variados periódicos y luego aplicar el saber del profesor.
Tanto la prensa como Internet son hoy día medios reales que nos relacionan con la realidad. Eso que se dice de que la Enseñanza está alejada del mundo real puede que se venga abajo de un plumazo si somos capaces de trabajar con este material al alcance de la mano de cualquiera. Además, sobre todo en las materias de letras, el contraste de contenidos y presentaciones se prestan a un intercambio de opiniones de gran riqueza e interés. A veces, bastan los titulares para confeccionar un menú lo suficientemente rico como para contentar a los más variados intelectos. Sin querer surge el debate y la controversia y a la vez el alumno va madurando y no se queda en un solo enfoque o en una visión interesada de una editorial o profesor.
Si se trata de formar alumnos con criterio y cercanos a la actualidad no hay mejor ayuda que la prensa escrita, fuente de la prosa más variada y peldaño para escalar los más altas cumbres en la literatura. Y no es pura literatura, sino avance gradual y próximo al proceso de enseñanza aprendizaje. Aquí ya hay muchos profesores que acuden con frecuencia a la prensa, así como la prensa se acerca cada vez más al mundo de la enseñanza. Quizá haya que estrechar aún más esas fronteras, de manera que el camino por ellas no signifique distanciamiento y frialdad.
Un enfoque interdisciplinar puede beneficiar el trato de estos materiales para provecho de todos. Amar la prensa y ahondar en el proceso de investigación son las fases necesarias para un salto hacia la enseñanza útil y de calidad. Parece que el libro de texto está llegando a su fin, mal que nos pese. Ha sido un asidero necesario para el avance, pero es insuficiente.
Las fuentes deben diversificarse y actualizarse y nada hay más desfasado que un libro de texto, aun el mejor libro. Cuando sale al mercado ya casi no nos sirve; al segundo año, puede que nos aburra; la actualidad nos desdice continuamente… Claro que hay profesores que combinan libro de texto y prensa y la informática.
Pero el paso adelante nos dice que las editoriales han de actualizarse con su presencia en Internet. Las innovaciones nos acercan más a la riqueza de los medios de comunicación que al viejo anclaje del libro de texto.
Confieso que nunca me ha gustado el libro de texto. Recuerdo que en cierta ocasión estuve en una comisión para elaborar libros de texto y no nos pusimos de acuerdo porque entendíamos que la enseñanza iba más allá del libro de texto. Y no dimos el paso adelante. Otros llegaron y se atrevieron.
A mí me parecía ya viejo el libro recién hecho. Además, los libros cansan y casi nunca satisfacen a todos. Tampoco están para que hagas caso omiso de ellos puesto que cuestan una pasta gansa… Así que es más productivo partir del saber de los alumnos y montar el andamiaje que se necesite en cada grupo de alumnos. Eso supone, cierto es, más trabajo para el profesor, pero mucho estímulo para el alumno.
Soy partidario, pues, de un planteamiento abierto, con materiales diversos, apoyados en los medios más actuales y con la única salvaguarda de los objetivos y contenidos mínimos de cada curso y etapa.
Con ese listón claro, no hay mejor manera de conducirse que la variedad de medios. Y eso no supone echar por tierra los libros de texto, sino una utilización más abierta de cuanto material nos ayude a conseguir los objetivos previstos.
Y, en todo caso, todo ese material estaría en los centros a disposición de los alumnos en pequeñas bibliotecas, lo cual ahorraría un sinfín de gastos a las familias.
La prensa ha de mirar más hacia la enseñanza/aprendizaje para que los profesores acudan a ella con frecuencia, seguros de encontrar los recursos suficientes como para salir airosos en cualquier materia. Tal vez buena parte de la innovación y de la motivación radique en esta interacción entre prensa y escuela.