Menos público y más peleas en Múnich
Felix Hoerhager
Dos camareras recogen mesas y bancos en una de las carpas de la 179 edición de la Oktoberfest —la feria de la cerveza de Múnich— que se cerró en la madrugada de ayer. La fiesta cervecera más famosa del mundo llegó a su fin con menor afluencia de público respecto al año pasado en sus dos semanas de duración, pero con un mayor número de peleas y de visitantes atendidos por intoxicación alcohólica.