FUERA DE JUEGO
Juerga general
¿Se acuerdan de aquel plácido verano del 2007 en el que estallaron las hipotecas subprime estadounidenses? ¿Y de la quiebra de los Lemon Brothers en el otoño del 2008?
Tras aquellas primeras tormentas que parecían tan lejanas ha llovido mucho y en España ha caído verdadero granizo a plomo.
¿Y se acuerdan de cuando se nacionalizaron bancos en países como Islandia —el segundo del país— o cuando se hundió CIT Group en la que fue la quinta quiebra de este tipo en Estados Unidos —noviembre del 2009—?
Por entonces en España no parábamos de hablar ya de que la falta de crédito estaba asfixiando a las empresas y en general a la economía.
¿Y de aquel 12 de mayo del 2010 cuando el Gobierno anunció una rebaja del sueldo para todos los trabajadores públicos de un 5% y la congelación de las pensiones, tras la llamada de los hombres de negro —incluido Obama— amenazando con una intervención del país?
Eran tiempos en los que en la empresa privada la pérdida de puestos de trabajo era más que sangrante desde hacía mucho tiempo.
¿Y recuerdan la huelga general del 28 de septiembre de aquel 2010 porque los recortes ya eran considerados como inasumibles por los sindicatos?
Pues los recortes han seguido y seguido y han llegado a materias que por entonces eran impensables como la Educación y la Sanidad.
¿Y las reformas laborales? Aquella de junio del 2010, la de agosto del 2011 o la de febrero de este 2012 ya con Rajoy en La Moncloa...
Pues mientras todo esto y mucho más ocurría, en Ponferrada —y sus múltiples delegaciones por todo el mundo— la Ciuden planeaba sobre el bien y el mal a medio camino entre la aldea de Asterix que se resistía a entender de recortes o austeridad... y de un cortijo al más puro estilo castizo.
Leyendo estos días los datos que ha publicado este periódico sobre la actividad de la Ciudad de la Energía —hasta hace escasos meses— recordaba haber leído a alguien que escribió que Berlanga se quedó corto en su Escopeta nacional .
No sé si España está para una huelga general —debate estéril— pero lo que sí tengo claro es que lo de la «juerga general» está mucho más enraizado de lo que a simple vista puede parecer.
El derroche para beneficiar a los propios sigue siendo para muchos su razón de ser en los despachos.