editorial
Los diputados ‘fugados’ no respetan al votante
La Corporación Provincial se ha visto notablemente alterada como consecuencia de las decisiones personales de dos diputados del PSOE. El voto emitido por los ciudadanos en las elecciones municipales del 22 de mayo del 2011 estableció un reparto de diputados provinciales que queda totalmente desvirtuado tras la última fuga, protagonizada por la alcaldesa de Valderas, Cristina López.
El alcalde de Cabreros del Río, Matías Llorente, también dejó hace unas semanas el Grupo Socialista en la Diputación Provincial y retuvo el acta tras negarse a devolvérsela al partido por el que fue elegido precisamente por sus compañeros con cargo público —concejales— a los que priva de la posibilidad de ocupar el sillón representando a un importante número de votantes del PSOE. Ahora la situación se repite con la alcaldesa de Valderas, que ni siquiera accedió en primera instancia a la Diputación, ya que sólo tuvo un puesto cuando Ibán García del Blanco logró un sillón como senador.
El respeto hacia los votantes y hacia las mayorías y minorías establecidas en las urnas es imprescindible en democracia. Ahora el Grupo Socialista de la Diputación queda desequilibrado por estas fugas sobre las que planean posicionamientos meramente personales sin ningún tipo de trasfondo político real. Ahora solicitan un grupo propio y la gran duda que queda es a quién representarán si finalmente lo consiguen. El votante se merece bastante más respeto.