CON VIENTO FRESCO
Historias de mineros
Ala entrada del pozo minero de Santa Cruz del Sil, el alcalde de Páramo acompañado de un minero lamenta el cierre del mismo y con acritud desgrana las consecuencias para el Ayuntamiento: el ferrocarril y la carretera ya no traerán nuevos pobladores sino que se los llevarán, desertizando la zona. El minero, con tristeza contenida, se reconforta hablando de que «al menos hemos hecho historia». No entiendo muy bien a que historia se refiere, aunque probablemente lo haga al encierro durante largos días en el interior de la mina, como protesta tanto por los recortes del Ministerio de Industria, que se mostró intransigente a aumentar las ayudas al carbón térmico, como por la política empresarial de Victorino Alonso, que con el cierre de esta empresa de más de 80 años de actividad deja en la calle a sus últimos 77 trabajadores. La minería de interior desaparece definitivamente con este cierre en la cuenca Fabero-Sil.
Los mineros leoneses hicieron historia durante más de un siglo, fueron un factor de prosperidad para la provincia, tanto por sus salarios como porque el carbón se convirtió en el motor de muchas actividades industriales; pero éste hace tiempo que está en el punto de mira de la Unión Europea; también en el de las empresas eléctricas (esto ya sabemos a quien se lo debemos). El director general de Minas de la Junta, Ricardo González Mantero, defendía la pasada semana en Bruselas el carbón nacional y, por tanto, el de la comunidad, y abogaba porque este combustible debería ocupar al menos el 8,5% en el mix energético nacional; pero los mandamases europeos no quieren oír hablar de más ayudas. Tampoco las empresas eléctricas, que desde hace años apuestan por otros combustibles, como el gas natural que suministran empresas catalanas. La noticia de que Endesa no está interesada en invertir en la captura del CO2 pone en entredicho la minería del carbón y, de paso, los proyectos de Ciuden.
Los empresarios mineros que quedan en el Bierzo y Laciana, en concreto Victorino Alonso y Manuel Viloria, ya han tomado nota de la situación y, como nada pueden contra el Ministerio, responden con represalias contra los trabajadores a los que primero instrumentalizaron en sus protestas contra el gobierno del PP, llevándolos en una nueva Marcha Negra hasta Madrid. Ahora anuncian que no les pagarán con la excusa de que no han recibido las ayudas de este año de Industria; y sobre todo les recortan derechos adquiridos: rebajas salariales, supresión de la extra de Navidad, reducción del tiempo para el bocadillo, etc. Esto si que es historia, viejas historias que uno creía superada. Los tiempos, pese a las huelgas generales y particulares, no amilanan a estos empresarios, alguno aupado por el partido socialista para hacerse con la minería leonesa..