DESDE MI PALOMAR por JOSÉ LUIS PRADA

El falso placer de lo virtual

Vivimos obnubilados por el resplandor fatuo de las nuevas tecnologías y esto no lo vamos a poder arreglar ni con Photoshop ni con gafas 3D

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León

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Viernes, 6 de la mañana, frío, con una bronquitis de caballo… tomando antibióticos ¡claro!, casi sin poder respirar durante la noche… pero… las cuartillas recicladas están esperándome…

Hace tiempo… bastante… que vengo observando y preocupándome por la desmesurada proliferación de teléfonos y dispositivos móviles que utilizamos la inmensa mayoría de la gente, de todo tipo y condición, desde niños salidos de la teta hasta el infinito… ¿no os fijáis en corrillos de niños y adolescentes sentados en una acera, todos afanados y preocupadísimos mirando a la máquina con obsesión y con gula… como si les fuese en ello la vida?, no hablan, de vez en cuando sueltan un taco o lanzan una mirada de escorzo hacia los demás… Los observas, un momento, no hace falta más, están allí, «reunidos y en compañía»… pero cada uno está atento a su máquina «disfrutando» de un mundo virtual que otros les «preparan» y que ellos aceptan y asumen como algo que es bueno en sí mismo… sin discusión… ¡ojo! yo digo que hay que estar al día… eso es inexcusable y todos los inmensos adelantos en electrónica e informática que nos persiguen con saña cada día que pasa no puedes obviarlos… ni puedes revelarte ante su triunfal avance… pero creo y afirmo que la persona, el ser humano, no puede solamente «alimentarse» de cosas virtuales y de experiencias que otros diseñaron para que nos las «traguemos» sin capacidad de raciocinio… ¿Dónde queda la experiencia de los juegos o de las riñas, de las correrías por el campo, de las discusiones o del placer de charlar en convivencia que son la esencia del género humano?...

Algunos, bastantes, me dirán que el mundo corre ahora por esos derroteros y que hay que asumir los avances sin límites de la técnica… sin embargo yo pienso, y es mi verdad, que la persona lo primero que tiene que tener es una mente abierta, flexible, entrenada con el estudio y las experiencias vitales, y que es necesario de todo punto observar nuestro entorno, la gente que nos rodea, los paisajes, en definitiva el día a día. La mente tiene que ir preparándose poco a poco para disfrutar y a la vez para saber encajar los golpes que ineludiblemente nos da la vida, sino se convierte en un saco inmenso en donde se amontonan datos, experiencias ajenas e información de todo tipo, pero que sólo la percibimos de manera virtual, sin utilizar todos nuestros sentidos, y toda esa información quedará grabada en la mente, no lo dudo, pero no en la piel, en el corazón…y al final esa mente se hace «vaga», se «acartona» y se va haciendo indolente… sin capacidad de reacción.

La mente tiene que usarse para lo que tiene que ser: el pensar, el razonar y el decidir por sí misma… ¡ojo! la cabeza, el cerebro es, creo, lo más importante del ser humano, pero… necesita tener el resto del cuerpo en condiciones óptimas… ¿o no?... Quien nos haya creado, no sé quién, nos puso en la tierra con ojos para ver, olfato para oler, piernas para andar y correr, brazos y manos para trabajar, boca para comer y… órganos genitales para disfrutar… y procrear… Repito, si sólo usamos la cabeza, estamos malgastando el tiempo miserablemente… eso, es irrebatible… Fijaros: yo lo veo casi todos los días en nuestro restaurante; niños de un año, dos o tres con una maquinita o con un teléfono encima de la mesa, ensimismados en la pantalla, no ve ni se entera de nada, no sabe ni lo que come porque se lo meten en la boca… Eso sí, la verdad es que así no molestan… ¿Y los niños un poco mayores que llegan a nuestra casa allí en el Palacio y ya entran con el teléfono o el iphone «puestos», absortos totalmente, no ven donde están, están allí como podían estar en Honolulú… no se enteran de nada… ¿para eso hemos trabajado y hecho un entorno bello y agradable?... pues… ¡vaya por Dios!... y… las parejas que están cada uno ensimismado… con su móvil, no se miran, no hablan, no comparten…¿?¿? Me los imagino echando un polvo y a la vez estar comunicando su ¿orgasmo? por whatsApp a sus amigos o publicándolo en su Facebook o Twiter… es increíble a lo que estamos llegando...

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Hace más de 30 años que pusimos, en la fachada de la tienda que yo tenía, un cuadro enorme (aún sigue estando allí) en el que ya decía en aquel momento «que el hombre no debía claudicar ni dejarse avasallar por el avance de maquinismo voraz a que nos sometían los adelantos de la técnica»… Hoy, aquella observación causa risa comparado con la esclavitud a la que nos sometemos como corderos… obnubilados y seducidos por el resplandor fatuo de las nuevas tecnologías… ¿Dónde queda el poder de nuestra única, peculiar e intransferible diferenciación como seres humanos superiores que se supone que somos?... ¿superiores?... no, no me lo creo… eso es un cuento chino… viendo y observando el deterioro tan brutal de los principios básicos de la ética, la estética y la convivencia… y no digamos del desastre que estamos generando a nuestro alrededor y que le dejaremos como «recuerdo y herencia» a nuestros hijos… eso, no lo hacen ni los lobos del monte, su hábitat lo mantienen inmaculado siempre… ¿y nosotros?… nosotros no lo podremos arreglar a este paso ni con Photoshop, ni poniendo gafas en 3D…y este razonamiento no es virtual, es la dura y pura realidad, ni más… ni menos….