La Ciuden vuelve a apretarse el cinturón
La Ciudad de la Energía, una idea en el que se puso mucha voluntad y una enorme inversión, pero cuyos primeros objetivos todavía están por verse cumplidos, cerrará en un plazo de tres meses el rehabilitado edificio de Endesa en Ponferrada para trasladarse a un escenario de trabajo menos suntuoso en Cubillos del Sil. Es una planta anexa al centro de investigación de captura de CO2, objetivo que fundamenta el proyecto, que requerirá pequeñas obras de adecuación para acoger a los sesenta trabajadores que tiene en nómina.
El objetivo ahora es ahorrar en torno a medio millón de euros anuales en gastos de mantenimiento, una cantidad que parece desorbitada, pero que no lo debe ser si se tiene en cuenta que sólo la limpieza de las instalaciones absorbe una quinta parte de ese gasto.
Es un ejemplo más de la extemporaneidad a la que han devenido muchos de los proyectos desarrollados en tiempos de opulencia económica.
Es también un caso más a sumar a otros muchos —la fallida integración ferroviaria y el desarrollo del tranvía, el fatasmagórico aeropuerto que sólo tiene cinco vuelos a la semana o el proyecto cultural del Emperador—, pero que guarda un estrecho paralelismo con la reforma del seminario de Valderas y su habilitación como sede municipal que el ayuntamiento acabó cerrando al no poder asumir la factura eléctrica.
La historia es una excelente consejera y su repaso debería haber llamado a la prudencia. Ya que no fue así en ese pasado más reciente, que al menos quede alguna lección bien aprendida para el futuro.