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León

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En política no cabe todo

Decía un gran político: «Si a quien se le da el voto no se le da la escuela, estafa pura». Y Cicerón considera en sus escritos que los políticos deberían de ser los mejores: la aristocracia de Demóstenes y Aristóteles puesta en práctica. En España para llegar a tanto habría que reformar la estructura del voto, pues nuestros líderes no han perdido tiempo en repasar con sus ojos los tratados de estos grandes autores y mejores oradores, embobados en el chollo ofrecido por sus partidos.

Por otra parte, los rescates por llevan consigo colateralmente esta pobreza de acción moral, no sólo la económica. Montones de páginas acumuladas sobre la igualdad de sexos desde los mandatos de Zapatero y el engrandecimiento inane de las féminas, pero la avaricia del poder por un lado y cierta lujuria memorable por otro, han dado al traste con la educación pedida a los ediles de Ponferrada. Lo más sorprendente de este desastre son las añagazas, carantoñas y lisonjas declaradas, sin una sola razón convincente, sólo el afán de apoderarse del mando y del voto insuficiente que no les proporcionó la urna en las elecciones.

El arte de la política a veces se convierte en otra cosa. Se troca la definición del servicio a la ciudadanía, por el servicio propio desde la ciudadanía con el apoyo explícito de sus líderes, diputados o senadores de poco pelo. La trampa y la celada se sobreponen a la verdad y a la ética en un ambiente de engaño y estafa. Partitocracia desenfocada.

Para que la política sea lo que debería de ser, el arte de servir al pueblo, habría que superar el concepto meramente legal con el moral y el ético, que es lo que caracteriza al ser humano en diferencia de los otros seres. En política no vale todo.

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Ángel Carvajal Carrera. LEÓN