HISTORIAS DEL REINO

Cerdos de primera, cerdos de segunda

Publicado por
MARGARITA TORRES
León

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Afirmaba Orwell que no todos los gorrinos tienen el mismo pedigrí, que a la hora de marcar el paso existen gochos con mando en plaza y otros de tropa. Tal parece haber descubierto en fecha reciente la consejera de Hacienda de la Junta de Castilla y León, Pilar del Olmo. En estos tiempos de estrecheces impuestas por malas gestiones bancarias, hijas de los bucaneros que ocuparon presidencias y consejos en pro de su propia patente de corso, en estos duros momentos en los que, de tanto apretarnos el cinturón, corremos el riesgo de morir asfixiados, a día de hoy, en España, hay cerdos de primera campando a sus anchas en Cataluña, Valencia y Andalucía, y puercos de segunda por estas tierras patrias autonómicas nuestras.

Mientras la consejera y el gobierno Herrera han conseguido reducir nuestras cifras de déficit a las esperadas y exigidas por Madrid, ofrecer una durísima pero real estabilidad presupuestaria, otros se han envuelto en sus propias banderas patrias y hecho de su capa un sayo: Cataluña, Valencia, Andalucía.

Insufrible ya la Cataluña de la protesta permanente, de la penosa Sanidad, de los presuntos herederos de la dinastía Pujol implicados en un quítame allá estos duros, de las mordidas al estado en su carácter de permanentes plañideras. Inaguantable el discurso de esos señores con cara de anuncio de lavativa, siempre cabreados con todo y por todo, tocapelotas en un partido no siempre de fútbol en el que se juega el futuro de un país en el que afirman, con la boca grande, no querer quedarse mientras con la pequeñita le suplican dinero para llegar a fin de mes. Hasta las narices todos de las megalomanías catalanas, los excesos de Valencia o de Andalucía. Cansados estamos, señores, de pagar con nuestro dinero y esfuerzo sus estupideces de políticos de quinta memez. Este país necesita una ITV, una segunda transición que nos lleve de la pacatería a la democracia, donde la defensa de los intereses de estado se imponga sobre la voluntad de los comandantes de Pancho Villa.

Ya está bien, señor Rajoy, de pedir austeridad a unos, nosotros, y ofrecer manga ancha al hijo no pródigo. Si unas comunidades han cumplido, que se las premie, si otras no lleguen, que se las castigue. Y, si no pueden, que se las embargue, empaquete, tire al mar, envíen a colonizar Marte o contabilizar quisquillas en la ría de Arousa. ¿Desde cuándo hay que conceder crédito sin fondo al moroso y collejón al que paga? ¿En qué tipo de país nos movemos para aceptar estos chantajes? ¿Qué moral queremos mostrar a nuestros hijos? ¿Esa es la blandura de un gobierno que debe dirigir un país inmerso en una crisis capaz de quebrar el sistema socioeconómico para siempre? Se acabó la cortesía ante el chantaje: el que la hace, la paga.

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