EDITORIAL
Los retrasos perjudican a la Caja y a su plantilla
La entrada en vigor esta misma semana de la reforma de las jubilaciones generará un daño tanto a la Caja como a los trabajadores que puedan pasar a una situación de retiro dentro del proceso de ajuste laboral que está viviendo la entidad. Y una vez más queda claro que el retraso con el que se ha tramitado todo en la Caja, con una paralización de casi dos años, provoca daños concretos que en este caso afectarán directamente a sus trabajadores más veteranos pero también a la propia entidad que tendrá que asumir unos mayores costes por las jubilaciones si en un plazo de cinco años vuelve a tener beneficios.
La decisión sobre el futuro de la Caja se ha ido aplazando desde hace demasiado tiempo generando un sinfín de daños que en las últimas semanas se han hecho más evidentes con la publicación de los balances del año pasado y ahora al tener que afrontar su futuro laboral de acuerdo con las nuevas legislaciones, que son mucho más duras.
La grave situación de la entidad obliga a realizar un ajuste laboral, como han dejado claro desde las distintas autoridades económicas, pero ahora se produce en un momento de incertidumbre para la propia entidad porque aún no ha llegado el visto bueno europeo al plan para la integración de la Caja en la malagueña Unicaja. La entidad sigue sumida en un marco de inestabilidad que no parece el más adecuado para intentar afrontar su futuro. Parece imprescindible cuanto antes la claridad.