CON VIENTO FRESCO
Carbón sin futuro
Ahora se dan golpes de pecho y acusan al gobierno de su poco interés por el carbón nacional, lo que es cierto, porque la política energética está en manos foráneas; pero se olvidan cómo se ha llegado a ello: compañías eléctricas sin más interés nacional que el beneficio de sus accionistas privados. Endesa, por ejemplo, que nació en el Bierzo en 1944 ligada a la minería del carbón, ya no es una empresa estatal española: unos la privatizaron y otros, apostando fuertemente por ello, la vendieron a la italiana Enel, participada por el Estado italiano. Ahora se extrañan que no compre carbón nacional y no quiera participar en el proyecto de captura de CO2, que promueve la Ciuden en Cubillos del Sil, teniendo el suyo en Italia. A buenas horas la Junta de Castilla y León autoriza el proyecto de Oxicombustión para poder quemar en Compostilla carbón sin los problemas medioambientales que la sociedad y la UE rechazan.
Tal proyecto, en la actual situación minera en la provincia de León, tampoco tiene el interés que tuvo, cuando su coste además supera los 1.500 millones de euros. No es que no haya carbón, ni que la provincia carezca de reservas, no. Lo que no interesa es un carbón caro. Por tanto, empresas que no tienen ningún interés nacional sino el beneficio de sus accionistas, ¿por qué habrían de consumirlo? La producción nacional fue el pasado 2012 de 6,5 millones de toneladas, mientras que se importaron 22,4 millones. Quiere decir que las centrales térmicas, especialmente las más cercanas a la costa, queman carbón extranjero más barato (algunos dicen manchado de sangre). Además, a este le ha salido un competidor en el gas como energía térmica, pero quien controla ese recurso de importación es Gas Natural, empresa de una Cataluña que está diciendo adiós a España, con el silencio cómplice de muchos y los vítores de algunos.
Este el contexto en el que hay que entender las protestas que los mineros leoneses y asturianos han emprendido la pasada semana y que continúan este miércoles con manifestaciones en León y Mieres. El Ministerio de Industria incumple sus compromisos de ayuda a la minería, con deudas millonarias aún no pagadas del pasado ejercicio: más de 70 millones de euros a Uminsa, Coto Minero de Cantábrico, Hullera vasco Leonesa, Viloria, lo que ha supuesto a estas empresas pérdidas millonarias; y con disminución para el siguiente ejercicio. Las centrales térmicas, por otro lado, llevan meses sin quemar carbón y, en sus programas está el reducir el consumo provincial en un 30%. Todo esto aboca a ERE que afectan a 3.000 mineros. No me extraña sus protestas ni manifestaciones porque les va el futuro en ello. Si no hay futuro, al menos, como dice Acom, que el cierre de las minas no sea brusco ni caótico, sino ordenado.