Manuel Ángel Morales Escudero
Un futuro para Ponferrada
Acabamos de celebrar el Premio de la crítica en Ponferrada, un premio en el que tuve el honor de poder participar y en el que destacó lo mejor que tenemos los ponferradinos: nuestro entusiasmo y el carácter acogedor de esta ciudad. Tuvimos a veintiún críticos de lo mejor del panorama literario español que ahora se han convertido en embajadores de Ponferrada por todo el orbe y me consta, porque así me lo han manifestado, lo agradecidos que están por el trato dispensado por la ciudad y que todos quieren volver de nuevo a esta tierra.
Creo que en la actitud que la ciudad ha tomado hacia este evento está la clave de nuestro futuro, no solo en el plano cultural, sino en el deportivo, en el económico y social. Debemos dejar atrás las opiniones pacatas, la mentalidad paleta de pensar tan sólo en los problemas del Bierzo como si El Bierzo fuera una isla en el medio de la nada. Debemos saber que los problemas que afectan a El Bierzo son los problemas que afectan a toda España y que debemos reaccionar como nación, pensando en global aunque actuemos en particular.
Digo lo anterior porque a nadie se le escapa que otro gran acontecimiento para la ciudad, para El Bierzo y para España tiene sus detractores, algunos muy cercanos que se dicen del Bierzo y que en su día pensaron en alcanzar la alcaldía de esta ciudad. Se oponen al Mundial porque a su ver se trata de un dispendio. Nada más lejos de la realidad si se plantea con cordura e inteligencia, algo que estas personas, arrimadas desde muy chicos a la subvención y a la mentalidad cortoplacista, no llegan ni llegarán a comprender. El Mundial de Ciclismo nació desde la improvisación, es cierto, con una falta casi absoluta de planificación, aprovechando el capricho de un presidente en decadencia y de un alcalde que lo veía más como un trampolín político que como una verdadera oportunidad para la ciudad. Y he aquí que, al final, el Mundial recaló en Ponferrada y es que, a veces, el destino, sí que está escrito.
Entretanto una moción de censura ensució el buen nombre de Ponferrada que fue arrastrado por los medios de forma inmerecida. Hacía falta una salida, una ilusión para la ciudad y para El Bierzo. Y el Premio de la Crítica fue un principio. Muchos así lo vimos y luchamos por él hasta conseguirlo. Por Ponferrada y por El Bierzo.
El Mundial de Ciclismo puede ser muy rentable para la ciudad. Si se trabajan correctamente los patrocinios, la ciudad puede acabar desembolsando mucho menos de lo que a la larga va a recoger. Como en el caso de Londres, que en plena decadencia de su economía organizó unas olimpiadas que la volvieron a catapultar a la primera línea de las grandes ciudades. Su PIB subió más de tres puntos. Su economía se dinamizó. La cara de la ciudad cambió completamente. Ponferrada y El Bierzo necesitan el Mundial. Se sufre y se ha sufrido mucho. Lo merecemos. Las infraestructuras que puede conseguir serán el inicio de su recuperación. La imagen proyectada por todo el mundo hará que el retorno económico se multiplique en los próximos años. Como así ha ocurrido en otras ciudades que lo han organizado y ahora lo están notando.
No merecen muchos comentarios las proclamas pueblerinas de aquellos que nunca se han esforzado por nada. De los que han hecho de la molicie una forma de vida y de la intriga una estrategia para medrar. Ponferrada no se merece a esa gente, El Bierzo no puede permitirse que ese tipo de políticos resabiados ocupen un cargo de responsabilidad. Algunos, como una roca, vamos a estar ahí para evitar que puedan perjudicar a Ponferrada, que la puedan hundir en una covacha triste llena de enredos catetos. Algunos creemos que Ponferrada, que El Bierzo, necesitan abrirse al mundo. Y vamos a trabajar para conseguir un futuro para esta tierra, le pese a quien le pese.